• Aportes de Contenido
  • Invitaciones

Grupo Transdisciplinar de Pensamiento Complejo y Ciencias de la Complejidad (Complejidad-RD)

~ Espacio de publicación, discusion y comentarios sobre complejidad

Grupo Transdisciplinar de Pensamiento Complejo y Ciencias de la Complejidad (Complejidad-RD)

Publicaciones de la categoría: Aportes de Contenido

Aportes desde las Matemáticas al Desarrollo Histórico de las Ciencias de la Complejidad

21 martes Mar 2017

Posted by Complejidad RD in Aportes de Contenido

≈ Deja un comentario

Por: Johnny Pujols

El presente trabajo procura recoger los aportes más importantes de diversos matemáticos al desarrollo y evolución de las Ciencias de la Complejidad, sin embargo, no se pretende limitar las Ciencias de la Complejidad a los campos de acción o de aplicación de las Ciencias Matemáticas. Reducir las Ciencias de la Complejidad a una rama de desarrollo de las Ciencias Matemáticas sería sin duda un gravísimo error que desconocería la transdiciplinariedad de las Ciencias de la Complejidad. Sin embargo, no es casual que las primeras limitaciones que encontró la ciencia tradicional desde su propia mirada y “metodología” y su “tropiezo” con problemas de naturaleza compleja (donde la no linealidad es una característica resaltable y en donde interacción entre los componentes del sistema resulta más importante para su aprehensión que las características intrínsecas de los componentes separados o des-enredados), ocurriera precisamente desde las ciencias matemáticas.

Aleatoriedad, No Linealidad y Sistemas Dinámicos

Uno de los primeros problemas de esta naturaleza fue el problema de los tres cuerpos, que consiste en tratar de “determinar”, en cualquier instante, las posiciones y velocidades de tres cuerpos de cualquier masa, sometidos mutuamente a su atracción gravitacional y a partir de sus condiciones iniciales (de posición, velocidad, masa).

Era una de las primeras veces en que desde la ciencia tradicional se buscaba entender el comportamiento de una dinámica no lineal, en una época en la que el determinismo Newtoniano había sugerido la comprensión del mundo desde la modelación lineal, consecuencia de esta visión Newtoniana fue el trabajo de Pierre Simón Laplace, publicado en 1776 como tratado de Mecánica Celeste (Traité du Mécanique Céleste), en el que concluyó categóricamente que “si se conociera la velocidad y la posición de todas las partículas del Universo en un instante, se podrían predecir su pasado y futuro”.

El problema de los tres cuerpos no era un caso hipotético, el universo está lleno de sistemas de igual o mayor complejidad, el sistema Tierra–Luna–Sol es un ejemplo de este tipo de problemas. El primero en estudiar este sistema fue el astrónomo y matemático francés Charles-Eugène Delaunay quien publicó dos volúmenes sobre el tema. En su trabajo aparece ya el concepto de Caos y se introduce la teoría de perturbación como una primera aproximación para explicar un sistema complejo a partir de un sistema sencillo perturbado por un tercer elemento.

El problema de los tres cuerpos fue retomado a finales del siglo XIX por el matemático y topólogo también francés Henri Poincaré, si bien el problema no fue resuelto, su trabajo resultó de importante valor para el desarrollo posterior de las ciencias de la complejidad.

Poincaré concluyó indicando que aunque el problema de los dos cuerpos tiene solución mediante el método de las cuadraturas integrales, el problema de tres cuerpos no tiene solución general por dicho método y en algunos casos su solución puede ser caótica, lo que significa que pequeñas variaciones en las condiciones iniciales pueden llevar a destinos totalmente diferentes. En general, el problema de los tres cuerpos (y el problema de los n-cuerpos, para n > 3) no puede resolverse por el método de las cuadraturas o integrales de movimiento (o integrales primeras). Esta aplicación para casos de más de tres cuerpos es una introducción a los Sistemas Dinámicos.

Su trabajo introduce el espacio de fase como una estrategia de abordaje desde un enfoque cualitativo para este tipo problemas, y al mismo tiempo presenta las llamadas Aplicaciones de Poincaré más concretamente la Sección de Poincaré para entender sistemas en los que el tiempo universal y externo al sistema ya no es tan importante para entender la evolución del mismo como los momentos de retorno o recursividad capturados en las secciones, lo cual constituye un primer esfuerzo para aprehender sistemas a partir de su propia temporalidad o de sus ciclos internos.

Poincaré presento el problema desde un punto de vista distinto al preguntarse si el Sistema Solar sería permanentemente estable, introduciendo de manera más categórica la posibilidad de caos en sistemas altamente dependientes (sensibles) a las condiciones iniciales, reconociendo la existencia de fenómenos que no respondían a una dinámica lineal, aquellos en los que pequeños cambios en las condiciones iniciales conducían a enormes cambios en el resultado.

Quedo sin demostrar sin embargo una de las líneas de avance de su trabajo, el llamado “Ultimo Teorema Geométrico de Poincaré” que es un caso muy especial del problema de los tres cuerpos, fue este el punto de partida de otro matemático importante para el desarrollo de las Ciencias de la Complejidad, el matemático americano George David Birkhoff, quien en 1913 probó la veracidad del teorema.

Los aportes de Birkhoff no se limitan a la comprobación del Teorema Geométrico de Poincaré. Su trabajo “Sistemas Dinámicos” (Dynamical System), publicado en 1927, estudia el equilibrio en los Sistemas Dinámicos y aborda las cuestiones como estabilidad e inestabilidad en varios tipos de Sistemas Dinámicos y de manera particular en los sistemas de movimiento periódico.

Uno de los aportes más controversiales a las Ciencias de la Complejidad fue el uso por primera vez de ecuaciones en diferencia para el tratamiento de Sistemas Dinámicos en contra del uso habitual de ecuaciones diferenciales. Esta iniciativa se le debe al matemático norteamericano Stephen Smale, en su trabajo Sistemas Dinámicos Diferenciables (Differenciable Dynamical Sysmtems).

Otro aporte de Smale fue el trabajo relativo a la ahora denominada Herradura de Smale (1960). Se trata de la transformación del plano que asocia un dobladura, una dilatación y una contracción, transformando un cuadrado en una especie de herradura.

La dinámica de la herradura es extremadamente rica, ya sea en tiempo futuro o pasado, con una estructura que se repite al infinito, es decir que presenta autosimilaridad y libertad de escala (una aproximación interesante a la fractalidad 22 años antes del trabajo de Mandelbrot). Otra característica de la herradura de Smale es que, dependiendo de las condiciones iniciales de salida, la trayectoria es muy diferente para cada punto y que cualquier combinación de trayectorias imaginable (aun sucesiones infinitas) es posible y existe para algún punto del cuadrado original, esto significa que la dinámica recorre todas las trayectorias posibles.  Smale demuestra que la herradura es estable, deformarla ligeramente no destruye la riqueza de su dinámica: la sensibilidad de las trayectorias en las condiciones iniciales sigue presente, es indestructible. Es la primera vez que se verificaba la coexistencia del caos, es decir de la inestabilidad de las trayectorias individuales, con la estabilidad estructural.

En los años siguientes se avanzó aún más en el estudio de los sistemas dinámicos en condiciones de inestabilidad, entre ellos el “Problema Teórico Fundamental del Equilibrio”, un fenómeno que en la actualidad se considera movimiento caótico y que fue abordado en 1949 por el Matemático Uruguayo Jose Luis Massera quien lo caracterizó en términos de las funciones de Lyapunov.

El concepto de Aleatoriedad y No Linealidad matemática fue ampliamente estudiado por el matemático ruso Andrey Kolmogorov uno de sus aportes más importantes en este sentido fueron la teoría algorítmica de la aleatoriedad y la Complejidad de Kolmogorov también se denominada complejidad descriptiva, complejidad estocástica, o entropía algorítmica.

Caos y Atractores

Aleksandr Mijáilovich Lyapunov fue un matemático y físico ruso. A principios del siglo XX presentó diversos trabajos sobre Sistemas Dinámicos, especialmente sobre la estabilidad de los Equilibrios. Inicialmente no se vinculó su trabajo al desarrollo de las ciencias de la complejidad sin embargo a mediados del siglo pasado, se ha encontrado diversas aplicaciones para las funciones de Lyapunov y los exponentes de Lyapunov entre ellas los llamados fractales de Lyapunov que pueden modelarse computacionalmente a partir de los exponentes del mismo nombre.

Fractales de Lyapunov modelados computacionalmente a partir de los exponentes de Lyapunov (Fuente: http://mathforum.org/mathimages/index.php/Markus-Lyapunov_Fractals)

Otro de los aportes de Lyapunov al estudio de los sistemas dinámicos fue el uso de métodos aproximativos (y no los algebraicos tradicionales) llamados actualmente Métodos de Lyapunov.

Actualmente los Exponentes de Lyapunov se utilizan en las Ciencias de la Complejidad para caracterizar atractores extraños, permitiendo identificar la convergencia o divergencia de las trayectorias u otras características como el horizonte temporal (horizonte de predictibilidad).

El popular concepto de Efecto Mariposa para caracterizar sistemas en los que cualquier pequeña variación en las condiciones iniciales producirá efectos totalmente distintos a los producidos si no se consideran estas variaciones, es decir sistemas sensibles a las condiciones iniciales, debe su nombre al trabajo del mismo nombre presentado por el Matemático y Meteorólogo norteamericano Edward Lorenz, su contribución más conocida a las Ciencias de la Complejidad, es el llamado Atractor de Lorenz.

Johnny P5

Atractor de Lorenz

(Fuente: Stanford Encyclopedia of Philosophy>CHAOS.

https://plato.stanford.edu/entries/chaos/)

En 1975 los matemáticos norteamericanos James Alan Yorke y Tien-Yien Li publicaron un artículo titulado “El Periodo 3 Implica Caos”, este trabajo tuvo una gran repercusión mediática. Formalmente el enunciado se conoce como “Teorema de Yorke-Li”, e indica que:

Siendo f:IR →IR una aplicación continua y supongamos que f tiene un punto periódico de periodo 3. Entonces f tiene puntos periódicos de todos los periodos.

Dicho de otro modo, se demostró que cualquier aplicación continua de una sola dimensión

F: R → R

Que tiene una órbita de período-3 debe tener dos propiedades:

  1. Para cada número entero positivo p, hay un punto en I que devuelve al punto de partida después de las aplicaciones p del mapa y no antes.

Esto significa que hay un número infinito de puntos periódicos (cualquiera de los cuales pueden o no ser estable): diferentes conjuntos de puntos para cada periodo p. Esto resultó ser un caso especial del teorema de Sharkovsky .

  1. Existe un conjunto infinito numerableS que está codificado.

Un mapa que satisface la propiedad 2 es a veces llamado «caótico en el sentido de Li y Yorke». Esta segunda propiedad se denomina igual que el nombre de su artículo «Período tres implica caos». El conjunto no numerable de puntos caóticos puede, sin embargo, ser de medida cero, en cuyo caso el mapa se dice que tiene no periodicidad no observable o el caos no observable.

La importancia del Teorema de Yorke-Li para las ciencias de la complejidad es que permite identificar a partir de la recurrencia o aparición de periodo 3 la presencia de caos en los Sistemas Dinámicos.

Bifurcaciones y Fractales

El concepto de Bifurcación explica un cambio en la estructura cualitativa o topológica de una dinámica, más concretamente indica la presencia de más de una alternativa de estado para la misma. El matemático norteamericano Mitchell Feigenbaum estudiando los Fluidos Turbulentos se involucró en el estudio de los Mapas Caóticos. Algunos mapas con un único parámetro lineal presentan un comportamiento caótico cuando el parámetro se encuentra dentro de una región específica, a medida que el parámetro se acerca a la región el mapa sufre una bifurcación a valores precisos del parámetro, luego de cierta estabilidad se presenta oscilaciones entre dos valores, luego entre cuatros y así sucesivamente.

En 1975, el doctor Feigenbaum, descubrió que la proporción de la diferencia entre los valores en que estos sucesivos períodos de duplicación (bifurcación) se producen, tiende a un valor constante, aproximadamente de 4.6692, este es uno de los llamados Números de Feigenbaum.

Su trabajo sobre las bifurcaciones concluye más formalmente que:

Los diagramas de bifurcación son los valores límite de sucesiones del tipo xn+1 = λf(xn).

Existe una familia de valores λ –{λ1, λ2, λ3, …}–, de modo que para λ < λ1, la sucesión {xn} posee un único límite; si λ1 ≤ λ < λ2, la sucesión oscila entre dos valores; si λ2 ≤ λ < λ3, la sucesión oscila entre cuatro valores, etc.

Estos {λ1, λ2, λ3, …} que separan dos intervalos se llaman valores de las bifurcaciones.

La primera constante de Feigenbaum se define como el límite de los cocientes entre dos intervalos sucesivos de la bifurcación, es decir,

Johnny P15

y su valor aproximado es 4,669201609102990671853203. La segunda constante de Feigenbaum es el límite de la relación entre dos distancias sucesivas entre las ramas más cercanas de xn (el máximo de la función f):

Johnny P16

y su valor aproximado es 2,502907875095822283.

Johnny P6

Diagrama de Bifurcación para la Aplicación Logística.

(Fuente: Revista Investigación y Ciencia>Bifurcaciones/15 Sept. 2014

http://www.investigacionyciencia.es/blogs/matematicas/33/posts/bifurcaciones-12410)

El primer trabajo sobre fractales se debe al matemático francés Gastón Julia quien trabajo y descubrió la ahora denominada Matemática Fractal y los Conjuntos de Julia, una familia de conjuntos fractales que se obtienen al estudiar el comportamiento de los números complejos al ser iterados por una función holomorfa.

Sin embargo, su trabajo no fue vinculado a las Ciencias de la Complejidad sino hasta la aparición en 1982 del trabajo “Geometría Fractal de la Naturaleza” (Fractal Geometry of Nature) de Benoît Mandelbrot, un matemático polaco nacionalizado francés y norteamericano. De hecho, el termino fractal, se le debe a Mandelbrot. La ventaja que tuvo Mandelbrot y que le permitió profundizar el desarrollo de la Geometría Fractal fue la aparición del ordenador.

Benoît Mandelbrot también desarrollo el llamado Conjunto de Mandelbrot, un conjunto matemático de puntos en el plano complejo, cuyo borde forma un fractal. Este conjunto se define así, en el plano complejo:

A partir de c, se construye una sucesión por inducción:

Johnny P17

Si esta sucesión queda acotada, entonces se dice que c pertenece al conjunto de Mandelbrot, y si no, queda excluido del mismo.

La Geometría Fractal ha tenido una repercusión inmediata en el desarrollo de las Ciencias de la Complejidad, la autosimilaridad, libertad de escala, y los conflictos entre atractores de dinámicas complejas son recogidos por esta representación geométrica-topológica.

Conjunto de Julia (Derecha: un fractal de C=[0.285, -0.01], Izquierda Conjunto de Julia en 3D)  (Fuente: https://www.uam.es/personal_pdi/ciencias/barcelo/cnumerico/recursos/fractales.html)

Conjunto de Mandelbrot (Cada imagen es la ampliación de la imagen anterior)

(Fuente: https://www.uam.es/personal_pdi/ciencias/barcelo/cnumerico/recursos/fractales.html)

La escuela de Bruselas: Sus aportes al surgimiento de la ciencia de la complejidad

20 lunes Mar 2017

Posted by Complejidad RD in Aportes de Contenido

≈ Deja un comentario

Por: Magdalena Rathe

  1. Introducción

En la actualidad, a principios del siglo XXI, tenemos el inmenso privilegio de encontrarnos ante la realidad incuestionable de que estamos frente al nacimiento de una nueva época, dado que se está modificando radicalmente la forma en que produce la economía, se comunican los bienes culturales, a la vez que se generalizan cambios en el saber y en los valores. Estamos ante una revolución cultural que puede equipararse a la que ocurrió en el siglo XVII, con el surgimiento de la ciencia moderna.[1] Parte de esa revolución son, justamente, el pensamiento y las ciencias de la complejidad, que procuran entender el mundo desde una perspectiva diferente, como un proceso emergente de todas las áreas de la ciencia, el cual se caracteriza por superar el determinismo, integrar la realidad evidente de que el tiempo es irreversible, aproximándose a su comprensión con una visión holística, compleja, sistémica, ecológica, adaptativa, evolutiva, no lineal y transdisciplinar.

Todo proceso histórico surge de lo local y, desde allí, se globaliza y vuelve a afectar el espacio local, siendo cada una de estas etapas diferentes en el tiempo, pero del mismo nivel e importancia – estableciéndose entre ellas una dinámica de redes o “en-red-ada”. Todos los sucesos son el resultado de eventos que acontecen en tres dimensiones: la de ahora, la de hace un tiempo y la de hace mucho tiempo. Por lo tanto, lo que ocurre ahora es el resultado de lo que ocurrió antes – pero constituye una alternativa de lo que pudiera haber ocurrido.[2]

En cada momento del tiempo están ante uno todas las posibilidades. Tomamos un camino, pero pudimos haber tomado otro, que hubiera conducido a resultados diferentes. Pero las causas o motivadores de eventos del pasado están allí, en otra dimensión y, si bien no han sucedido, se encuentran en estado de potencial. Los cambios de época se caracterizan, justamente, porque en ellos se abren estas potencialidades de aquello que no ocurrió antes y que, quizás, tiene la posibilidad de actualizarse ahora. Esto puede implicar una bifurcación de la historia y el inicio de un camino totalmente diferente.

Por ello es tan importante, en este momento de cambio de época, la penetración de un pensamiento crítico, capaz de propiciar aquello que se desea, lo que es beneficioso para la humanidad o la sociedad. Esta necesidad de un pensamiento crítico, hace muy importante la difusión del conocimiento que se aporta en esta maestría de pensamiento y ciencias de la complejidad.

En el presente trabajo hacemos un recuento de ciertos puntos clave en el desarrollo histórico del pensamiento y ciencias de la complejidad, para detenernos en los aportes de la Escuela de Bruselas a la sistematización del pensamiento y ciencias de la complejidad.

  1. Momentos clave de la historia del pensamiento y ciencias de la complejidad

El cambio de época que estamos experimentando se vincula con una modificación trascendental en el paradigma de la ciencia. Según Thomas Kuhn[3], un paradigma es “un conjunto de conceptos, creencias, tesis que, en una etapa de la historia, acepta la comunidad científica y, basado en él, desarrolla toda su actividad investigativa”.[4] En el siglo XVII el paradigma reinante – que duró más de dos siglos y todavía posee una importante influencia a todos los niveles del saber – era el de la mecánica clásica de Newton, cuya base era el imperio de la gravedad y su forma típica de comprensión del mundo era el determinismo. Este se extendió a todas las áreas del saber, en la convicción de que el mundo podía ser comprendido y los eventos podían predecirse, dado que estaban sujetos a ciertas leyes. “El paradigma newtoniano caracterizado por el determinismo, cedió el paso a principios del siglo XX al paradigma cuántico y su indeterminismo en la predicción de los fenómenos microscópicos como lo son los atómicos”.[5] Este autor señala que Einstein no introdujo un nuevo paradigma, sino que continuó con el determinismo sin cuestionar su esencia, hasta que se introdujo el pensamiento de Heisenberg, con el concepto de incertidumbre; éste tampoco destierra el determinismo, sin embargo, que pasa a ser entonces de carácter probabilístico. Luego, las contribuciones de Lorenz y Prigogine, dan inicio formal al nuevo paradigma: el pensamiento y ciencias de la complejidad.

Podría decirse que una de las figuras clave que marca el inicio de esta nueva manera de pensar es Edward Lorenz, un meteorólogo del Massachusetts Institute of Technology (MIT), cuyo trabajo se desarrolla en los años 60 del siglo XX. Esto muestra la juventud de esta disciplina, que apenas tiene poco más de medio siglo. Lorenz se encontró, casi de casualidad, con la explicación de las dinámicas caóticas-complejas de los fenómenos meteorológicos, observando que era imposible predecir el resultado de las mismas utilizando ecuaciones determinísticas, dado que éstas eran muy susceptibles a variaciones en las condiciones iniciales. En lugar de abandonar el esfuerzo y, como sus predecesores, optar porque no había solución posible, dice que estos comportamientos “irregulares” merecen una explicación – aunque estuviera fuera de los límites del conocimiento en ese momento. Se da cuenta de que existen infinitas trayectorias de un fenómeno, dentro de un espacio finito – es decir, de que se trata de dinámicas no lineales. Esto se ilustra con la famosa metáfora del atractor de “mariposa”, cuyo aleteo (un pequeño cambio en las condiciones iniciales) puede dar lugar a un huracán en otra región del mundo[6].

Pero Lorenz tiene precursores importantes. Quizás el más antiguo – posiblemente el iniciador de esta nueva visión del mundo – sea Poincaré, un topólogo y matemático francés del siglo XIX, que estudiaba los intercambios de energía entre múltiples cuerpos y que llega a la conclusión de que son muy sensibles a variaciones pequeñas en las condiciones iniciales. Su investigación llega a un punto muerto, porque no puede resolver las ecuaciones de lo que se llamó “el problema de los tres cuerpos”. Otros precursores del pensamiento y ciencias de la complejidad que trabajan con este problema son Birkhoff, Smale y Newman, este último con acceso a las primeras computadoras.

Ya a mediados del siglo XX emergen tres importantes campos del saber, que sustentan las bases del pensamiento y las ciencias de la complejidad: la teoría general de sistemas, que comienza a mirar el mundo de una manera holística, dando lugar a la primera cibernética; la segunda cibernética, que introduce los conceptos de la auto-organización y la retro-alimentación positiva, características esenciales de los sistemas dinámicos; y la teoría de la información. En los años 50, varios biólogos estudian las dinámicas de poblaciones de insectos, llegando a la conclusión de que obedecen a procesos no lineales, que denominan “diferencia logística”. Ya en los años 60 se re-descubre el caos complejo y emerge el interés por la aprehensión de las dinámicas complejas y/o evolutivas, con sensibilidad a variaciones en las condiciones iniciales. Aquí es que Lorenz retoma este interés y desarrolla sus teorías.[7]

En los años 70 del siglo XX, Yorke observa que las ecuaciones determinísticas daban lugar a irregularidades o caos determinístico – que ni es caos ni es determinístico. La palabra “caos” despierta interés por el tema en el gran público, dando lugar al nacimiento de la “teoría del caos”. Al mismo tiempo, realiza sus aportes Mandelbrot con su estudio de las imágenes fractales. En los años 80 surge la Escuela de Bruselas, que desarrolla la llamada Nueva Alianza (Prigogyne, Stenger, Nicolis), quienes comienzan a dar forma a la nueva disciplina, desarrollando la nueva intelegibilidad del mundo no determinista y reconociendo la irreversibilidad del tiempo[8].

Muchos de estos avances se dan de manera simultánea y sin necesariamente conocer los trabajos precedentes o los que se estaban produciendo al mismo tiempo. La disciplina misma se desarrolla de manera no lineal. En el apartado que sigue se resumen las principales direcciones de avance en la comprensión de las dinámicas caóticas-complejas, que son el objeto de estudio del pensamiento y ciencias de la complejidad.

  1. Principales direcciones de avance en la comprensión de las dinámicas caóticas-complejas

Algunas de las principales direcciones de avance del pensamiento y ciencias de la complejidad, que procura entender las dinámicas caóticas-complejas (no lineales, holísticas y transdisciplinares), son:

  • La escuela de Bruselas (Prigogyne, Stengers, Nicolis), con su concepción de la irreversibilidad del tiempo;
  • El reconocimiento de las dinámicas con sensibilidad a las condiciones iniciales (de Poincaré a Lorenz);
  • El camino o ruta hacia y desde el caos: los atractores de la dinámica; las bifurcaciones (Feigenbaum; Smale);
  • La teoría general de sistemas (Bertalanffy; Wiener; H. von Foerster); la teoría de la información (Shannon; Weaver);
  • La fractalidad en el espacio y/o en el tiempo (Mandelbrot);
  • La lógica de las posibilidades y la lógica difusa (Zadeh); la lógica dialéctica (varios);
  • La modelación basada en agentes (Epstein);
  • La síntesis abarcadora de Fritjof Capra (a partir de las ciencias de la complejidad);
  • La síntesis abarcadora de Edgar Morin (a partir del pensamiento complejo).
  1. La escuela de Bruselas y sus aportes a las ciencias de la complejidad

Esta escuela de pensamiento la lidera Ilya Prigogine (1917), un científico belga de origen ruso, cuyo trabajo fundamental se desarrolla en la Universidad Libre de Bruselas, junto a sus principales colaboradores, entre quienes se destacan: Isabelle Stengers  (1949), filósofa (historiadora de la ciencia y epistemóloga, específicamente) de nacionalidad belga, quien se graduó en química en la Universidad Libre de Bruselas; y Gregoire Nicolis (1939), físico belga de origen griego.

Para ellos el tema del tiempo es fundamental. Observan que la física clásica, nacida en el siglo XVII, identificaba el tiempo con la eternidad: “del mismo modo que el péndulo perfecto oscila en torno a su posición de equilibrio, el mundo regido por las leyes de la dinámica se reduce a una afirmación inmutable de su propia identidad”.[9]

El tema del tiempo es abordado (o re-descubierto) por la ciencia del siglo XIX, con la teoría de la evolución de Darwin y, en la física, con la segunda ley de la termodinámica. Según la primera, la evolución biológica mostraba un mundo que se organizaba o “estructuraba” en el tiempo. Por el contrario, según la segunda, el crecimiento termodinámico tendía a la desorganización, a la falta de estructura, a la muerte entrópica. Esto último ocurría en sistemas físicos aislados o cerrados, que procedían espontáneamente en la dirección creciente del desorden, para lo cual se introdujo una medida física, denominada “entropía”, que constituye una medida del desorden.[10]

Ante esto, la Escuela de Bruselas sostiene que la idea de definir una actividad por la destrucción que generan sus propias condiciones de existencia, las condenaba de manera inexorable a su propia desaparición, a la muerte térmica.[11] Ellos se sorprenden de que la física estuviera atrapada en esta concepción, justo al mismo tiempo que todas las demás ciencias y culturas descubrían “el poder creador del tiempo”. En efecto, señalan que “es la época en que todos los rasgos de la cultura humana, las lenguas, las religiones, las técnicas, las instituciones políticas, los juicios éticos y estéticos, se perciben como productos de la historia y en la que la historia humana se lee como un descubrimiento progresivo de los medios de dominar el mundo. Es la época en que la geología y la paleontología nos enseñan que nuestra Tierra y todo lo que parecía el marco fijo de nuestra existencia, los océanos, las montañas, las especies vivas, son el fruto de una larga historia jalonada de destrucciones y creaciones.”[12]

No obstante, indican ellos que el segundo principio de la termodinámica no fue solamente fuente de pesimismo, pues surgen voces que encaminan el pensamiento en una nueva dirección, aunque sin desprenderse del viejo paradigma, como Max Planck y Ludwing Boltzmann – a pesar de que finalmente sucumben ante la implacable exigencia de eternidad a que obligaba la dinámica.[13] Sin embargo, estos llaman a esperar que “la física podría, por fin, definir la Naturaleza en términos de devenir; ella iba a poder describir, a semejanza de otras ciencias, un mundo abierto a la historia”.[14]

La escuela de Bruselas es quien comienza a dar forma al nuevo paradigma de la ciencia: el pensamiento y ciencias de la complejidad, desarrollando unas matemáticas que fueron capaces de reevaluar la segunda ley de la termodinámica, modificando los conceptos físicos de orden y desorden, resolviendo la contradicción entre las dos visiones de la evolución del siglo XIX.[15] Como es evidente, ellos parten de avances científicos previos, específicamente del estudio de las diferencias entre los sistemas cerrados equilibrados y los sistemas abiertos, lejos del equilibrio, concepto desarrollado previamente por Bertalanffy, un biólogo vienés que forma parte del nacimiento de la teoría de sistemas. El advirtió que los organismos vivos son sistemas abiertos, que no se pueden circunscribir a la termodinámica clásica: para seguir vivos deben alimentarse, lo que requiere de un flujo continuo de materia y energía proveniente de su entorno.[16]

Prigogine y la Escuela de Bruselas profundizaron estas ideas, agregando su fundamental concepción de la “irreversibilidad del tiempo”. Ellos estudiaron el papel constructivo de los procesos irreversibles en el tiempo, que ocurren mediante mecanismos de auto-organización, cuando un sistema está lejos del equilibrio.

El tema de la auto-organización había sido desarrollado previamente por otros científicos, destacándose principalmente Heinz von Foerster, quien en los años cincuenta y sesenta acuñó el nombre y desarrolló unas matemáticas destinadas a medir el orden. Siendo parte de la corriente de la teoría de la información, propuso la palabra “redundancia”, como una medida del orden de un sistema, en relación con el máximo posible desorden. Elaboró el primer modelo cualitativo de auto-organización de los sistemas vivos, los que absorben energía del entorno y la integran en su propia estructura, aumentando su orden.[17]

En resumen, puede señalarse que “auto-organización es la aparición espontánea de nuevas estructuras y nuevos modos de comportamiento en sistemas lejos del equilibrio, caracterizada por bucles de retroalimentación internos y descrita matemáticamente en términos de ecuaciones no-lineales”.[18]

Este modelo fue refinado y re-elaborado por otros científicos en distintos contextos y aplicado a otros conceptos, entre los que se encuentra la Escuela de Bruselas, que desarrolló de manera sistemática el concepto de la auto-organización a través de la teoría de las estructuras disipativas, trabajo que le valió a Prigogine el Premio Nobel de química en el año 1977.

Tal como hemos señalado antes, Prigogine desarrolló unas matemáticas no-lineales para describir los sistemas lejos del equilibrio térmico, formulando una nueva termodinámica, donde la disipación de la energía no se pierde, como en la tradicional, sino que se constituye en una fuente de orden en los sistemas abiertos. Uno de sus famosos experimentos fue el de los “relojes químicos”, donde se producen oscilaciones sorprendentes en las moléculas que cambian a intervalos regulares, formando un patrón coherente. Denominó a estos procesos “estructuras disipativas”, según las cuales un sistema puede incluso evolucionar a través de los flujos que recibe de materia y energía, atravesando diversas fases de inestabilidad para adquirir nuevos niveles de complejidad. “Mientras las estructuras disipativas reciben su energía del exterior, las inestabilidades y saltos a nuevas formas de organización son el resultado de fluctuaciones internas, amplificadas por bucles de retroalimentación positiva. Así, la amplificación de la retroalimentación expansiva, que había sido tradicionalmente contemplada como destructiva en la cibernética, aparece como fuente de un nuevo orden y complejidad en la teoría de las estructuras disipativas”[19].

Estos bucles de retro-alimentación no son lineales, por lo cual no es posible predecir el resultado de un proceso. A cada momento pueden surgir nuevas situaciones y se produce una bifurcación: el camino a seguir puede llevar a resultados distintos que no obedecen a leyes universales. El sistema puede “escoger” varios caminos, sin poder predecirse ni la “elección” ni el “resultado”. Prigogine llega a la conclusión de que sólo es posible realizar predicciones para períodos cortos de tiempo, jamás para toda la trayectoria de un sistema.

Esta visión está destinada a comprender de manera sistemática las dinámicas caótico-complejas, donde se verifica la compatibilidad entre el desequilibrio y una nueva creación de orden.  Al sistematizar estos procesos, la Escuela de Bruselas va introduciendo nuevos conceptos e instrumentos del pensamiento, tales como “atractor”, “procesos emergentes”, “caos”, “horizonte temporal”. Ya se alejan de la visión tradicional de las “cosas” o las “estructuras” para pasar a estudiar las características de los “procesos”, aportando una “explicación dinámica” no tradicional, la cual incluiría el proceso del emerger de la vida. [20]

Esto nos lleva a un concepto clave del pensamiento de Prigogyne y Sengers y de la Escuela de Bruselas: la interpretación dinámica de la irreversibilidad del tiempo, la cual cuestionaba la visión determinista y reversible de la ciencia tradicional, newtoniana, que se negaba a tomar en consideración procesos irreversibles, que se consideraban como pérdidas de energía y desperdicio, tales como son los procesos químicos y los que se relacionan con la vida. Esta concepción había sido continuada en la física del siglo XX, en palabras de Einstein, “la distinción entre pasado, presente y futuro es tan sólo una ilusión persistente”[21].

Para Prigogine estos procesos producen inestabilidades en los sistemas abiertos, generando otros que, a su vez, incrementan la complejidad, crean nuevas estructuras y conducen a la evolución del sistema. Prigogine señala que “la irreversibilidad es la que extrae orden del caos”.[22]  Así, se sentaban los fundamentos de una “nueva intelegibilidad” que denominaron una “nueva alianza” entre los seres humanos y el resto del mundo[23], visión que es esencial para la comprensión de los procesos químicos y, sobre todo, los de la vida.

Se trata de una nueva visión del mundo, que modifica la comprensión del orden y el desorden, del equilibrio y el desequilibrio. Para Prigogine, “las estructuras disipativas son islas de orden en un mar de desorden”, aumentando el orden a expensas del desorden.[24]

“En la nueva ciencia de la complejidad – que se inspira en la trama de la vida – aprendemos que el no equilibrio es una fuente de orden… En los sistemas vivos, el orden emergente del no-equilibrio resulta mucho más evidente, manifestándose en la riqueza, diversidad y belleza del mundo que nos rodea. A través del mundo viviente, el caos es transformado en orden.”[25]

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Capra, Fritjof. 1996. La trama de la vida. Barcelona: Anagrama.

Prigogine, Ilya y Sangers, Isabelle. 1984. Order out of chaos. Nueva York: Bantam.

Prigogine, Ilya y Sangers, Isabelle. 1990. Entre el tiempo y la eternidad. Madrid: Alianza Editorial.

González Alvarez, Joaquín, Los paradigmas de la ciencia, consultado en: http://casanchi.com/ref/paradigmas01.pdf

Sotolongo, Pedro. (2017). Laminarios de la Maestría sobre Pensamiento y Ciencias de la Complejidad. Módulo I. Santo Domingo: Instituto Global de Altos Estudios (IGLOBAL).

[1] Sotolongo, Pedro. (2017). Laminarios de la Maestría sobre Pensamiento y Ciencias de la Complejidad. Módulo I. Santo Domingo: Instituto Global de Altos Estudios (IGLOBAL).

[2] Sotolongo, Pedro. Opus cit.

[3] Kuhn, Thomas La estructura de las revoluciones científicas.

[4] González Alvarez, Joaquín, Los paradigmas de la ciencia, consultado en: http://casanchi.com/ref/paradigmas01.pdf

[5] Gonzálz Alvarez, Joaquin. Opus cit.

[6] Sotolongo, P. Opus cit.

[7] Sotolongo, P. Opus cit.

[8] Sotolongo, P. Opus cit.

[9] Prigogine, Y. y Sangers, I. 1990. Entre el tiempo y la eternidad. Madrid: Alianza Editorial

[10] Capra, Fritjof. 1996. La trama de la vida. Barcelona: Anagrama.

[11] Prigogine, Y. y Sangers, I. Opus cit.

[12] Prigogine, Y. y Sangers, I. Opus cit.

[13] Prigogine, Y. y Sangers, I. Opus cit.

[14] Prigogine, Y. y Sangers, I. Opus cit.

[15] Capra, F. Opus cit.

[16] Capra, F. opus cit.

[17] Capra, F. opus cit.

[18] Capra, F. opus cit

[19] Capra, F. opus cit.

[20] Sotolongo, Pedro. Opus cit.

[21] Einstein, A. Citado por Prigogine, I. e Stengers, I. 1990. Entre el tiempo y la eternidad. Madrid: Alianza Editorial.

[22] Prigogine y Sangers, 1984. Order out of chaos. Nueva York: Bantam. Citado por Capra, F. opus cit.

[23] Sotolongo, P. Opus cit.

[24] Capra, F. Opus cit.

[25] Capra, F. Opus cit.

La síntesis abarcadora de Fritjof Capra a partir de las Ciencias de la complejidad y la ecología profunda, perspectiva histórica

20 lunes Mar 2017

Posted by Complejidad RD in Aportes de Contenido

≈ Deja un comentario

Por: Laura Rathe

  1. Algunas raíces históricas

El Pensamiento y Ciencias de la complejidad fue emergiendo entretejiéndose, nutriéndose de distintos campos del saber que van tributando como arroyos al cauce del río. En su libro Conexiones Ocultas, Fritjof Capra habla del cambio de paradigma que durante el presente siglo se ha producido en distintas formas desde lo mecanicista hacia el ecológico, a distintas velocidades, en diversos campos científicos. No es un cambio uniforme. “Engloba revoluciones científicas, contragolpes y movimientos pendulares. Un péndulo caótico en el sentido de la teoría del caos-oscilaciones que casi se repiten, pero no exactamente, aparentemente de modo aleatorio, pero formando en realidad un patrón complejo y altamente organizado- sería quizás la metáfora contemporánea más apropiada”[1].

Estamos ante un “cambio de época” en la cual está ocurriendo una transformación cultural, una auténtica revolución en el saber y de la cultura contemporánea de la que forman parte el pensamiento y ciencias de  “la complejidad” que presenta ciertas características peculiares holísticas, no-lineales  y transdisciplinares. Pero hay más de un campo transdisciplinar como el el Ambientalismo, la Bioética, los Estudios C-T-S, la Ecología Profunda, entre otros. Todos ellos comparten conceptos comunes y la visión holística y transdisciplinar, pero con especificidades que provienen de su temática. Esa nueva intelegibilidad del mundo se plasma en la aludida constelación de conceptos, valores, actitudes, y va transitando desde el mecanicismo y el reduccionismo modernos hacia una visión sistémico-compleja, holístico-ecológica (Sotolongo, 2017)[2]

De acuerdo con Abraham[3],  la historia de la teoría de la complejidad durante el siglo XX describe sus tres raíces y sus interacciones y bifurcaciones como un sistema dinámico complejo. Algunas de estas raíces son la cibernética, la teoría general de sistemas (biología teórica) y la dinámica de sistemas.[4]

Teoría General de Sistemas El biólogo Ludwig von Bertalanffy es considerado el padre de la Teoría General de Sistemas. Su obra más conocida es Teoría general de sistemas. Otras de sus obras son: Concepción biológica del cosmos, Robots, hombres y mentes: la psicología en el mundo moderno, Perspectivas en la teoría general de sistemas, Tendencias en la Teoría general de sistemas[5]. Busca explicitar los aspectos de unidad que caracterizan un cierto sistema organizado de constituyentes y que no pueden resultar de la simple consideración fragmentada de tales constituyentes. En esto un sistema se distingue de un simple conjunto de elementos (Evandro Agazzi, 1996). Su unidad está regida por relaciones funcionales internas, las cuales traen consigo que el sistema despliegue determinadas funciones, en las cuales se puede hacer consistir su objetivo global. La comprensión de tales funciones no es posible considerando únicamente las propiedades de sus constituyentes por separado, sino que resulta de su sinergia organizada: en tal sentido el sistema goza de nuevas propiedades, emergentes respecto a las de sus elementos constituyentes, y no es reducible a una simple “suma” de éstas. En Stanford, con Ralph Gerard, Kenneth Boulding y Anatol Rapoport, Von Bertalanffy creó la Sociedad para la Investigación de Sistemas Generales.

La cibernética: Norbert Wiener (1894-1964) graduado de la universidad de Harvard y del Massachusetts Institute of Technology (MIT) donde obtuvo su doctorado. Profesor de matemáticas en MIT, introdujo el concepto de cibernética para caracterizar un enfoque en la ciencia muy general de «control y comunicación en el animal y la máquina». Reunió conceptos de la ingeniería, el estudio del sistema nervioso y mecánica estadística (por ejemplo, entropía). A partir de éstos desarrolló conceptos que se han vuelto omnipresentes a través de la ciencia (Especialmente la biología y la informática) y el lenguaje común: “formación», «mensaje”, “retroalimentación» y «control»[6].

La segunda cibernética, Magoroh Maruyama: notó que el concepto de cibernética de Wiener permitía a un sistema auto dirigirse, autorregularse y cambiar de estados, mientras mantenía su forma original (la morfostasis). Maruyama dio un paso hacia la denominada segunda cibernética al explicar la retroalimentación positiva que le permite al sistema adoptar una nueva organización, transformarse o cambiar (morfogénesis)[7]

  1. La visión holística o ecológica

Otras corrientes y pensadores que fueron confluyendo y aportando al nuevo paradigma lo constituye la visión holística del mundo, como un todo integrado más que como una colección de sus partes. También podría llamarse una visión ecológica, usando el término «ecológica» en un sentido mucho más amplio y profundo de lo habitual (Capra, Fritjof,1996). Algunas de esas corrientes y pensadores relevantes son Arne Naess, Rachel Carson, la Teoría de Santiago de Varela y Maturana, E. F. Schumacher, Stuart Kauffman, Enrique Leff y Fritjof Capra.

La “visión ecológica”: Los ecólogos estudiaron ya redes vivas desde los años 20, al interesarse por las “redes-de-alimentación (tróficas)” (Sotolongo, 2017). La visión de una holística “ecológica” incorpora la inserción en el entorno; de dónde provienen los componentes primarios; cómo la dinámica afecta a su vez a ese entorno. Esta incorporación del entorno es particularmente pertinente para las dinámicas de la vida, con sus vitales conexiones con su entorno. La “ecología profunda” (Arne Naess, Noruega, se crea en los 70) no es antropocéntrica y tiene en cuenta la red de todos los seres vivos interconectados[8].

La visión ecológica constituyó un paso importante en el cambio del paradigma analítico al holístico, en particular en lo que concierne a las: “Ecología Profunda” (estilo de vida medio-ambiental), “Ecología Social” (patrones ecológicamente sostenibles de organización social), el “Eco-feminismo” (articulación género-ambiente), dada su convergencia de énfasis en los aspectos ambientales, sociales y/o culturales. Actualmente hablamos de “socio-eco-sistemas” (Sotolongo, 2017)[9].

La Primavera Silenciosa, Rachel Carson (1907-1964)[10] Escritora, científica y ecologista, Carson se graduó de Pennsylvania College for Women (ahora Chatham University) en 1929, estudió en el Woods Hole Marine Biological Laboratory y recibió su maestría en zoología de la Universidad Johns Hopkins en 1932. Escribió Under the sea – Wind (1941), El borde del mar (1955), El mar alrededor de nosotros (1955). Se recuerda más hoy como la persona que desafió la idea de que los seres humanos podrían obtener dominio sobre la naturaleza por los productos químicos, bombas y viajes espaciales que por sus estudios de la vida del océano. Su libro Silent Spring (1962) advirtió de los peligros para todos los sistemas naturales del uso indebido de pesticidas químicos como el DDT, y cuestionó el alcance y dirección de la ciencia moderna, inició el movimiento ambiental contemporáneo. Testificando ante el Congreso en 1963, Carson pidió nuevas políticas para proteger la salud humana y el medio ambiente. «Subyacente a todos estos problemas de introducir la contaminación en nuestro mundo es la cuestión de la responsabilidad moral – la responsabilidad no sólo con nuestra propia generación sino con los del futuro». Carson influenció el pensamiento ecológico incluso antes de que el término ecologista fuera empleado.

Arne Naess, iniciador de la ecología profunda (1912-2009) En 1973, el filósofo y montañés noruego Arne Naess introdujo la frase «ecología profunda» a la literatura ambiental. El ecologismo se había convertido en un movimiento político de base populares en la década de 1960 con la publicación del libro de Rachel Carson Primavera silenciosa. Considera al ser humano y la naturaleza en igualdad de condiciones y dice que ambos tienen los mismos derechos, cuestiona la forma de vida moderna e insta a objetar los supuestos fundamentales de la sociedad de crecimiento económico a toda costa propiciando una nueva manera de ver la ciencia, la política, la educación, la espiritualidad fomentando un respeto generalizado hacia La Vida. La ecología profunda la contrapone con la superficial que significa pensar que los grandes problemas ecológicos pueden resolverse dentro de una sociedad industrial y capitalista. La Ecología Profunda significa plantear preguntas más profundas y entender que la sociedad misma ha causado la crisis ecológica que amenaza a la Tierra. Su concepto, estuvo fundamentado en las enseñanzas de Spinoza, Gandhi y Buda. En 1972, muy pocas personas apreciaron que Naess estuviera caracterizando un movimiento de base existente, en lugar de simplemente declarar su filosofía personal. Para establecer objetivos compartidos, Naess propuso un conjunto de ocho principios para caracterizar el movimiento de ecología profunda como parte del movimiento ecologista general[11].

La Teoría de Santiago de Humberto Maturana y Francisco Varela

La Teoría de Santiago propone que las interacciones de un organismo vivo – vegetal, animal o humano – con su entorno son interacciones cognitivas, sin antropomorfizar el término. Así, la vida y la cognición están inseparablemente conectadas. La mente -o, más exactamente, la actividad mental- es inmanente en la materia en todos los niveles de la vida. La cognición implica el proceso entero de la vida – incluyendo percepciones, emociones y comportamiento y no requiere necesariamente un cerebro o un sistema nervioso. En la teoría de Santiago, la cognición está estrechamente vinculada a la autopoiesis, la autogeneración de redes vivas. Los componentes de la red producen continuamente y se transforman entre sí, y lo hacen de dos maneras distintas. Un tipo de cambio estructural es el de la autorrenovación, a pesar de este cambio continuo, el organismo mantiene su identidad general, o patrón de organización. El segundo tipo de cambios estructurales en un sistema vivo son los que crean nuevas estructuras – nuevas conexiones en la red autopoiética. A medida que continúa interactuando con su entorno, un organismo vivo sufrirá una secuencia de cambios estructurales. La estructura del organismo es un registro de los cambios estructurales previos y, por tanto, de las interacciones previas y dado que cada cambio estructural influye en el comportamiento futuro del organismo, esto implica que el comportamiento del organismo vivo está dictado por su estructura. En la terminología de Maturana, el comportamiento de los sistemas vivos está «determinado por la estructura».

  1. La ecología profunda

Los términos «holístico» y «ecológico» difieren ligeramente en sus significados y parecería que el primero de ellos resulta menos apropiado que el segundo para describir el nuevo paradigma, de acuerdo con Capra[12] : una visión holística de, por ejemplo, una bicicleta significa verla como un todo funcional y entender consecuentemente la interdependencia de sus partes. Una visión ecológica incluiría esto, pero añadiría la percepción de cómo la bicicleta se inserta en su entorno natural y social: de dónde provienen sus materias primas, cómo se construyó, cómo su utilización afecta al entorno natural y a la comunidad en que se usa, etc. Esta distinción entre «holístico» y «ecológico» es aún más importante cuando hablamos de sistemas vivos, para los que las conexiones con el entorno son mucho más vitales.

Esta escuela de la Ecología Profunda fue fundada por el filósofo noruego Arne Naess a principios de los setenta al distinguir la ecología «superficial» y la «profunda». Esta distinción está ampliamente aceptada en la actualidad como referencia muy útil en el discernimiento entre las líneas de pensamiento ecológico contemporáneas.

De acuerdo con la Fundación de Ecología Profunda[13], la ecología superficial es antropocéntrica, es decir, está centrada en el ser humano. Ve a éste por encima o aparte de la naturaleza, como fuente de todo valor, y le da a aquélla un valor únicamente instrumental, «de uso». La ecología profunda no separa a los humanos -ni a ninguna otra cosa- del entorno natural. Ve el mundo, no como una colección de objetos aislados, sino como una red de fenómenos fundamentalmente interconectados e inter-dependientes. La ecología profunda reconoce el valor intrínseco de todos los seres vivos y ve a los humanos como una hebra de la trama de la vida.

La plataforma ecológica propuesta por Arne Naess que caracterizan la ecología profunda puede ser aprobada por personas de una diversidad de antecedentes religiosos y filosóficos, así como diferentes afiliaciones políticas. «Los partidarios del movimiento ecologista profundo» (en lugar de ser llamados «ecologistas profundos») están unidos por una visión a largo plazo de lo que es necesario para proteger la integridad de las comunidades ecológicas de la Tierra y los valores ecocéntricos[14].

El bienestar y el florecimiento de la vida humana y no humana en la Tierra tienen valor en sí mismos (sinónimos: valor intrínseco, valor intrínseco, valor inherente). Estos valores son independientes de la utilidad del mundo no humano para fines humanos. Estos Principios implican el compromiso de respetar los valores intrínsecos de riqueza y diversidad de la vida. Esto, a su vez, conduce a la crítica de la cultura industrial, cuyos modelos de desarrollo construyen la Tierra sólo como materia prima para satisfacer el consumo y la producción, para satisfacer no sólo necesidades vitales, sino deseos cuya satisfacción requiere cada vez más consumo. Si bien la cultura industrial se ha representado como el único modelo aceptable para el desarrollo, sus monocultivos destruyen la diversidad cultural y biológica en nombre de la conveniencia humana y el beneficio[15].

Los principios de la Plataforma de Ecología Profunda llevan a atender a las «ecosofías» de los aborígenes e indígenas para aprender de ellos valores y prácticas. Al mismo tiempo, los valores ecocéntricos implicados por la plataforma nos llevan a reconocer que todas las culturas humanas tienen un interés mutuo en ver que la Tierra y su diversidad continúan por su propio bien y porque la mayoría de nosotros lo amamos. Así, los partidarios del movimiento ecologista profundo hacen hincapié en la sabiduría específica del lugar, la sabiduría ecológica y las prácticas de la tecnología vernácula.

  1. La síntesis abarcadora de Fritjof Capra a partir de las Ciencias de la complejidad

Capra dice en el prólogo de su libro La trama de la vida, que la nueva comprensión de la vida debe ser contemplada como la vanguardia científica del cambio de paradigmas, desde una concepción del mundo mecanicista hacia una ecológica……ha emergido ciertamente un nuevo lenguaje para la comprensión de los complejos y altamente integradores sistemas de vida. Distintos científicos le dan nombres diferentes: «teoría de los sistemas dinámicos», «teoría de la complejidad», «dinámica no-lineal», «dinámica de redes», etc. Los atractores caóticos, los fractales, las estructuras disipativas, la autoorganización y las redes autopoiésicas son algunos de sus conceptos clave.

El pensamiento sistémico significa pensar en términos de relaciones, patrones, procesos y contexto. En los últimos 25 años, esta tradición científica se elevó a un nuevo nivel con el desarrollo de la teoría o pensamiento de la complejidad. Técnicamente también conocida como dinámica no lineal, la teoría de la complejidad es parte de un nuevo lenguaje matemático y un nuevo conjunto de conceptos (pensamiento) para describir y modelar sistemas complejos no lineales (Capra, 2005)[16]. La teoría (pensamiento y ciencias de la complejidad) de la complejidad ofrece ahora la excitante posibilidad de desarrollar una visión unificada de la vida integrando las dimensiones biológicas, cognitivas y sociales de la vida (Capra, 2002).

En su artículo Complexity and Life, Capra[17] dice que el cambio decisivo en los últimos 25 años ha sido reconocer la importancia de los fenómenos no lineales y desarrollar técnicas matemáticas para resolver ecuaciones no lineales. El uso de computadoras ha jugado un papel crucial en este desarrollo. Con la ayuda de poderosas computadoras de alta velocidad, los matemáticos ahora son capaces de resolver ecuaciones complejas que antes eran intratables. Al hacerlo, han ideado una serie de técnicas, un nuevo tipo de lenguaje matemático que reveló patrones muy sorprendentes bajo el comportamiento aparentemente caótico de sistemas no lineales, un orden subyacente bajo el aparente caos.

En el libro Conexiones Ocultas[18], Capra presenta una visión abarcadora ecológica de la vida desde el pensamiento y ciencias de la complejidad. La primera parte comienza con una introducción acerca de la evolución prebiótica y biótica y destaca la importancia de las membranas en este contexto. Aborda más adelante los detalles de diferentes teorías sobre la cognición, la conciencia, el lenguaje y la coordinación social. Su afirmación es que todos los fenómenos biológicos y sociales son el resultado de la red característica de la vida, por lo tanto, la dinámica de sistemas es una herramienta apropiada para comprender tales fenómenos. En la parte central de su libro, Capra propone que la vida y la realidad social pueden entenderse aplicando un marco de cuatro perspectivas interconectadas: forma, masa, proceso y significado. Capra cree que esta comprensión sistémico-compleja puede avanzar significativamente otras teorías sociales integradoras, en particular las de Jürgen Habermas y Anthony Giddens.

  1. Referencias Bibliográficas

Abraham, Ralph H. (2002) The Genesis of Complexity. Visual Math Institute. Santa Cruz, CA 96061-7920

Capra, Fritjof (2005) Complexity and Life. Theory, Culture & Society 2005 (SAGE, London, Thousand Oaks and New Delhi), Vol. 22(5): 33–44
DOI: 10.1177/0263276405057046

Capra, Fritjof (2003). The Hidden Connections: a science for sustainable living. London: Flamingo. ISBN 0-00-655158-0.

Capra, Fritjof (1996) La trama de la vida. Una nueva perspectiva de los sistemas vivos Editorial Anagrama. Barcelona. Título de la edición original: The Web of Life
Anchor Books
Nueva York, 1996

ICFES/UNESCO (2002) Manual de iniciación pedagógica al pensamiento complejo. Corporación para el Desarrollo Complexus. Marco Antonio Velilla Compilador, prólogo de Edgard Morin

Maturana, Humberto y Francisco Varela (2003) De Máquinas y Seres Vivos: autopoiesis, la organización de lo vivo. Primera edición Lumen. Buenos Aires. ISBN 987-00-0386-9

Moreno, Juan Carlos (2002) Tres Teorías que dieron Origen al Pensamiento Complejo: Sistémica, Cibernética e Información

Sotolongo, Pedro. (2017). Laminarias de la Maestría sobre Pensamiento y Ciencias de la Complejidad. Módulo I. Santo Domingo: Instituto Global de Altos Estudios (IGLOBAL).

Wiener, Norbert (1989) The Human Use of Human Beings, Cybernetics and Society.  Published in Great Britain 1989 by Free Association Books 26 Free grove Road London N7 9RQ. (First published 1950; 1954, Houghton Mifflin Copyright, 1950, 1954 by Norbert Wiener Introduction © Steve J. Heims 1989)

Páginas web visitadas

http://www.rachelcarson.org/ visitada el 10 febrero 2017.

http://www.deepecology.org  visitada el 10 febrero 2017

[1] Capra, Fritjof (1996) La trama de la vida. Una nueva perspectiva de los sistemas vivos Editorial Anagrama

Barcelona. Título de la edición original: The Web of Life
Anchor Books
Nueva York, 1996

[2] Sotolongo, Pedro. (2017). Laminarias de la Maestría sobre Pensamiento y Ciencias de la Complejidad. Módulo I. Santo Domingo: Instituto Global de Altos Estudios (IGLOBAL).

[3] Abraham, Ralph H. (2002) The Genesis of Complexity. Visual Math Institute
Santa Cruz, CA 96061-7920 USA

[4] Moreno, Juan Carlos (2002 ) Tres Teorías que dieron Origen al Pensamiento Complejo: Sistémica, Cibernética e Información

[5] Op. Cit. Moreno, Juan Carlos (2002 )

[6] Wiener, Norbert (1989) The Human Use of Human Beings, Cybernetics and Society.  Published in Great Britain 1989 by Free Association Books 26 Free grove Road London N7 9RQ. (First published 1950; 1954, Houghton Mifflin Copyright, 1950, 1954 by Norbert Wiener Introduction © Steve J. Heims 1989)

[7] ICFES/UNESCO (2002) Manual de iniciación pedagógica al pensamiento complejo. Corporación para el Desarrollo Complexus. Marco Antonio Velilla Compilador, prólogo de Edgard Morin

[8] Op. Cit. Sotolongo, Pedro. (2017).

[9] Op. Cit. Sotolongo, Pedro. (2017).

[10] http://www.rachelcarson.org/ visitada el 10 febrero 2017.

[11] http://www.deepecology.org visitada 10 febrero 2017

[12] Op. Cit. Capra, Fritjof (1996) La trama de la vida

[13] Op.Cit. http://www.deepecology.org   visitada 10 febrero 2017

[14] http://www.deepecology.org

[15] Op.Cit. [15] http://www.deepecology.org

[16] Capra, Fritjof (2005) Complexity and Life. Theory, Culture & Society 2005 (SAGE, London, Thousand Oaks and New Delhi), Vol. 22(5): 33–44
DOI: 10.1177/0263276405057046

[17] Op. Cit. Capra, Fritjof, 2005. Complexity and Life

[18] Capra, Fritjof (2003). The Hidden Connections: a science for sustainable living. London: Flamingo. ISBN 0-00-655158-0

PROLEGÓMENOS DE LA COMPLEJIDAD -El tortuoso camino de la ciencia hacia lo evidente.

20 lunes Mar 2017

Posted by Complejidad RD in Aportes de Contenido

≈ Deja un comentario

Por Carlos E. Liriano Lara

Por qué vale la pena que estudiemos los orígenes de esta nueva perspectiva del conocimiento?

La ciencia de la complejidad y su alter ego el pensamiento complejo son las puertas que nos permiten entrar de lleno en este siglo XXI con una nueva comprensión de la articulación entre la teoría y la práctica. Esta oportunidad nos permitirá modelar la forma en que el microcosmos se enlaza con el macrocosmos manteniendo lo que el profesor Heinz Hermann llama “continuidad conceptual”. Esto es, la posibilidad de mantener ciertos principios y categorías al indagar distintos tipos de dinámicas que van desde elementos moleculares (formación de cristales), pasando por el comportamiento de comunidades de seres sociales, hasta incluir conformaciones galácticas.

Para iniciar cualquier estudio es importante entender que estamos en el momento más oportuno de acercarnos a esta perspectiva del conocimiento que enfatiza la mirada holística y el ejercicio transdisciplinar. ¿Por qué? Pues porque se percibe un cambio de época que nos afecta a todos. Ojo que hablamos de un cambio de época y no una época de cambios, puesto que al fin todas la épocas son de cambio, pero no todas presentan un cambio epocal.

¿Qué hay que tener para que se considere un cambio de época?

Tal como menciona el Doctor Pedro Sotolongo, sustentado en la constante corriente de información disponible y en sus propias indagaciones, para que observemos un cambio de época se hace necesaria la confluencia de:

– Un cambio cualitativo en la manera como producimos nuestros bienes materiales. – Un cambio cualitativo en la manera como desarrollamos y reproducimos nuestros bienes culturales. – Los anteriores acompañados por un cambio cualitativo en el episteme y en el ethos (la actitud hacia el conocimiento y los valores plasmados en la moral).

Todo esto va accionando y redundando en un cambio cualitativo del accionar cotidiano de la época. Dicho de otro modo, a partir de esta época en particular se generarán bienes materiales y culturales de una forma diferente (mediante el uso de equipos electrónicos de inefable capacidad) y se presentará un proceso de generación y aprendizaje de nueva información y conocimiento que se apoyará en una nueva conciencia colectiva. Esa conciencia colectiva, que recibe de todos y a todos da, es la que se genera mediante el uso de y las contribuciones a la red mundial de datos, el Internet.

Como vemos, en la actualidad se da un nuevo modo tecnológico que es flexible – automatizado – robotizado y que desde una economía de escala (mayor rendimiento a mayor cantidad de producto) migra hacia una economía de rango que permite producir, de manera económicamente viable, bienes de consumo ajustados a gustos o necesidades individuales. Al mismo tiempo tenemos la nueva cultura de la imagen y la pantalla que equivale a un cambio cualitativo en como desarrollamos y reproducimos nuestros bienes culturales; e igualmente, se da una mutación en las bases de saber y en las valoraciones subjetivas de género, de raza, de clase social o generacional.

Como parte de ese cambio de época, ocurre de forma inadvertida para algunos una transformación cultural que es una verdadera revolución del pensamiento y los valores de los cuales forma parte esta ciencia de la complejidad. Esto, a su vez, hace factible una nueva inteligibilidad de la articulación emergente del mundo astrofísico, físico, químico, biológico, tecnológico, social y humano, por medio de la cual se trasciende la divergencia entre la experiencia cotidiana humana y la anterior inteligibilidad basada en una dinámica determinista con un tiempo reversible.

De estas bases emergen las ciencias y el pensamiento de la complejidad, los cuales desarrollan estrategias de indagación que no están “enterradas” en las disciplinas tradicionales. Estas estrategias de indagación son, en esencia la aplicación de herramientas de articulación entre lo local – global – local y los tres plastos de los eventos históricos (el de los eventos per se, el de las épocas y el de las culturas), que permiten comprender la forma en que las dinámicas sociales, eco-sociales y de las ciencias clásicas se mueven desde y hacia lo local y lo global.

Sin embargo, todas estas articulaciones se “eventúan” en el tiempo. Esta nueva perspectiva demanda que se transite desde un pensamiento de la causalidad (pensar que B sucede porque A sucedió, pero ocurre que ya B sucedió) hacia un pensamiento de la implicación (¿cuál es el A que debemos propiciar para que suceda B?), de forma que no tengamos que contentarnos con un pensamiento de la insuficiencia.

  1. Precursores del llamado “Caos Complejo”

El primer atisbo de la complejidad fue encontrado de casualidad por el matemático francés Henri Poincaré, mientras trataba de resolver el problema de los tres cuerpos. Lo primero en ser notado por Poincaré es la presencia de sensibilidad a la variación en las condiciones iniciales por parte de las interacciones entre múltiples cuerpos (aún las deterministas). Antes de este evento, todas las bases de las herramientas usadas por los matemáticos apuntaban al libro de “principia matematica” de Isaac Newton. Sin embargo, estas herramientas solo producían soluciones exactas para las interacciones entre dos cuerpos y el uso de ecuaciones lineales. No se podía resolver la interacción entre más de dos cuerpos sólidos, sin embargo, la desviación entre los resultados de una interacción proyectada entre dos cuerpos y sus resultados observables empíricamente pueden apuntar a la presencia de un tercer cuerpo que desvíe las interacciones. Este método llamado de las perturbaciones inversas (John Adams y Urbain Le Vernier) es el que se usó en 1846 para encontrar el planeta Neptuno. 30 años después George Hils trató de solucionar el problema de los tres cuerpos mediante un sistema de perturbación inversa simplificado, creando un sistema de dos cuerpos que giraban en torno a un centro de manera circular y un tercer cuerpo del tamaño de un grano de arena, girando los tres en un mismo plano. Aun así no pudo resolver el problema de los tres cuerpos.

Posteriormente, también por casualidad, un meteorólogo norteamericano de apellido Lorenz encuentra el mismo efecto, de comportamientos impredecibles en dinámicas aparentemente simples y lineales, durante la indagación de eventos atmosféricos.

Entre uno y otro (Poincaré data de inicios del siglo XX, mientras que Lorenz ya ejerció en la década de los 1960) emergieron herramientas conceptuales y matemáticas que permitieron que Lorenz “recogiera el guante” de Poincaré. A saber, algunas de estas herramientas fueron: la cibernética de primer y segundo orden (de Wiener y Von Foerster respectivamente), y las teorías relacionadas con la información con su transmisión y control (de Shannon y Weaver). Adicionalmente, ocurrieron los aportes de una miríada de pensadores e ingenieros que fueron dotando las ingeniosas propuestas de estas figuras de plasmaciones materiales de una inmensa utilidad.

Como una nota para los jóvenes modernos, medio en son de broma, es importante mencionar que el mundo no siempre tuvo computadoras. Sin embargo, Norbert Wiener planteó los atisbos de lo que el mismo llamó “cibernética” (de una combinación de palabras griegas que se refiere al acto de dirigir una nave), y que ahora vinculamos con los protocolos de control de maquinarias mecánicas o electrónicas. Esta primera cibernética de Wiener se plasma de manera clásica en los equipos de control automático de procesos como el termostato.

Posteriormente, el Austro-Americano Heinz Von Foerster, aporta una visión sistémica que incorpora al ser humano a proceso de control y conceptualiza máquinas que simulan los procesos neurológicos manteniendo una interface con el humano. Esta es la llamada segunda cibernética, nueva cibernética o cibernética de segundo orden.

Todos estos aportes fueron la génesis de tendencias actuales como la generalización de la modalidad evolutiva hacia los ámbitos económico, sociológico, político y cultural; así como la adquisición de un elemento identitario en la semántica el cual se replica en la trama de la vida y en la autonomía relativa entre las caracterizaciones de los comportamientos sistémico-complejos particulares. O sea, el concepto de la física clásica de que las dinámicas dignas de ser estudiadas eran aquellas que involucraban el intercambio de masa (o materia) y energía, se vio de repente enriquecido por el concepto de dinámicas que involucran el intercambio de masa, energía, información y sentido indentitario.

  1. Desarrollo conceptual del “Caos Complejo”

En el inicio de las indagaciones relacionadas con eventos que apuntaban a lo emergente y a la complejidad (como los eventos termodinámicos),  se dio un ditirambo entre la vertiente matemática aritmético-algebraica y la vertiente geométrico-topológica (uno de cuyos mayores exponentes fue Poincaré a quien ya hemos visto). Eventualmente primó una propensión a la vertiente aritmético-algebraica en detrimento de la capacidad intuitiva que emana de la geometría y la topología. El motivo de esta decantación por lo aritmético – algebraico viene dado por la falsa sensación precisión ofrecida por resultados numéricos basados en premisas que rellenan los huecos dejados por las no linealidades. Lo geométrico – algebraico en cambio ofrece perspectivas más cualitativas que cuantitativas pero permite comprender mejor los aspectos básicos de las dinámicas estudiadas, sin intentar llenarnos de falsa certidumbre.

Ya fallecido Poincaré, su sucesor putativo, David Birkhoff (el primer gran matemático formado completamente en USA), escribe un libro seminal sobre el tema de los precursores matemáticos de la complejidad con el nombre de “Sistemas Dinámicos”. Este libro contenía sistemas muy generales de ecuaciones que se enfocaban tanto en sistemas regulares como irregulares o aperiódicos, los cuales como ya sabemos son la raíz de los sistemas que se transforman de manera compleja. Posteriormente, el “sucesor” de Birkhoff, Stephen Smale, escribió “Sistemas Dinámicos Diferenciales” en el cual trata a los sistemas dinámicos como ecuaciones en diferencia (aplicaciones) aduciendo que de esa manera se tratan más fácilmente. Entre Birkhoff y Smale hubo diferencias en el trato y la atención que se le dió a lo que ahora conocemos como el Caos Determinista y esto estuvo condicionado por la aparición, entre la época de uno y de otro, de la computadora digital como la conocemos hoy.

Poco tiempo después de que Birkhoff “sucediera” a Poincaré, es cuando emergen los conceptos de primera y segunda cibernética (Wiener y Von Foerster) y más tarde aún, entre finales de los 1960’s y principios de los 1980’s, emerge la teoría de información de Shannon y Weaver. Como dijéramos, la primera cibernética se orienta mas al control basado en información externa (el termostato que se alimenta de una medición de temperatura que es hetero-generada) y la segunda cibernética introduce ya el sentido de la emergencia y el autocontrol, aportando al mismo tiempo la distinción entre el conocimiento de los objetos y la comprensión de la acción objetivada. La informática introduce una semántica de las interacciones del intelecto humano con el bio-mimetismo de la segunda cibernética, creando de facto un proceso de intercambio de información y sentido identitario entre el ser humano y la máquina proto-inteligente.

Estos avances no fueron, sin embargo, privativos del occidente. Ya para los años 50 del siglo XX, Kolmogorov trabajaba, en la URSS, con la no-linealidad matemática y física. Igual en el bloque soviético varios biólogos examinaron lo que se llamó la ecuación de la diferencia logística X’=aX(1-X). Todo esto confluye en los años 60 en el re-descubrimiento casual del Caos Complejo, o sea, el interés en la aprehensión de las dinámicas complejas adaptativas o evolutivas con sensibilidad a las variaciones en las condiciones iniciales.

En Occidente, para los años 60, emerge la intuición de Lorenz, basadas en  sus investigaciones en meteorología, de que su trabajo no tendría éxito  a menos que encontrara la manera de proveer ecuaciones con soluciones predictivas al problema del comportamiento aparentemente estocástico de los fenómenos atmosféricos. En 1975, Yorke (en co-autoria) publica un ensayo de nombre “El periodo 3 implica Caos” dando con esto el certificado de nacimiento a esta palabra como término científico. Este término, a su vez, genera una explosión de interés en eso que el imaginario había pasado a llamar “caos determinista”, el cual pasa a sustituir el término anterior de “irregularidades”. Esta palabra (Caos) despertó la fantasía del público y se hizo tremendamente popular. Había nacido la teoría del Caos, la cual permitió que el mundo pasara a ser comprendido como no determinista e irreversible, abriendo de par en par las puertas al advenimiento de las ciencias de la complejidad.

En la vieja Europa, la escuela de Bruselas planteo la necesidad de plantearse la irreversibilidad del tiempo y presentaron una visión más acabada de las dinámicas caótico-complejas mediante el planteamiento de la existencia de lo que llamaron “estructuras disipativas”. Este replanteamiento del tiempo como irreversible era ya común en algunas áreas de la ciencia como la biología (la famosa evolución Darwiniana), la química o los conceptos termodinámicos de la entropía, aunque permanecía la visión de un tiempo reversible en la física.

Pero esa misma escuela de Bruselas genera una visión más constructiva de los procesos irreversibles en el tiempo a través del concepto de la auto-organización que ocurre en las condiciones alejadas del equilibrio, con lo que el desequilibrio en estos casos propende al orden mientras que en la termodinámica clásica propende al desorden. Otros términos puestos en juego por la escuela de Bruselas fueron los denominados atractores, el horizonte temporal y los procesos emergentes.

Las dinámicas caótico-complejas fueron paulatinamente siendo aprehendidas con contribuciones de diferentes investigados y desde diferentes vertientes del conocimiento, y de esas contribuciones se fueron creando categorías propias de este tipo de conocimiento. Algunas de estas categorías propias son: atractores de la dinámica, bifurcaciones de trayectoria, camino o ruta hacia y desde el caos, etc. (todos estos términos propuestos con contribuciones de Feigenbaum, Smale y otros). De las mencionadas, la categoría que con más frecuencia se encuentra ante el indagador de dinámicas complejas es el atractor. Este término no designa una realidad estructural sino una propensión de la dinámica a recorrer una determinada trayectoria, por lo que se define como una forma característica que tienen los procesos de cambio de mutar de un estado a otro.

De esas cuatro formas características de mutar de los procesos de cambio (el atractor fijo o puntual, el atractor cíclico, el atractor periódico, el del borde o límite del caos y el caótico) los dos primeros son típicos de cualquier dinámica pero solo los dos últimos se hallan sólo presentes en las dinámicas complejas. Si encontramos atractores fijos o cíclicos no necesariamente estamos ante una dinámica compleja, aunque pueden presentarse en determinadas etapas de estas dinámicas complejas. La representación en el espacio de fase de todos los atractores de una dinámica con sus respectivas cuencas de atracción, constituye su retrato de fase.

Resumiendo un breve esquema de los aportes al avance hacia la complejidad a partir de los primeros atisbos intuitivos de Poincaré, podemos cita

 En cuanto a la articulación de lo local con lo global: el organicismo, la Gestalt (psicología), la teoría general de sistemas y la visión ecológica.  En cuanto a la auto-organización, los procesos emergentes y la retroalimentación (negativa y positiva): las cibernéticas de Wiener y Von Foerster.  En cuanto a la información su transmisión y control: la teoría de la información de Shannon y Weaver.

Algunas de las características de la teoría general de sistemas (y por ende del pensamiento sistémico) tienen su antecedente directo en el organicismo que reaccionaba contra el mecanicismo de la modernidad y el vitalismo, apoyándose en el estudio de la forma biológica. Este organicismo, muy  propio del pensamiento chino, plantea que las propiedades del organismo lo eran de todo el organismo y no pertenecían a ninguna de sus partes en particular, por lo que carecía de atribuciones de calidades particulares sobre partes del todo.

Sobre la Gestalt (de la palabra “forma” en alemán) esta denominó con ese término la pauta irreductible de la percepción y fue sobre esa base que acuñaron la frase (posteriormente apropiada por la teoría de sistemas) de que el todo es más que la suma de las partes. En la práctica la Gestalt genero una terapia que se basaba en conjuntos significativos de experiencias personales.

Todos estos movimientos (teoría de sistemas, organicismo, Gestalt, etc. ) surgieron como una reacción holística, en los años 20, hacia lo que se percibía como una etapa de fragmentación y alienación de la cultura humana. A partir de los trabajos de Bertalanffy se tuvo gran influencia en la ingeniería y la administración, y más adelante la escuela de negocios de la universidad St. Gallen en Suiza plantea la organización comercial como un organismo vivo incorporando nociones de la biología, las ciencias cognitivas, la ecología y la teoría de la evolución. Sin embargo, la irrupción de la estructura del ADN y el surgimiento de la biología molecular contrarrestó temporalmente la mirada holística de las ciencias biológicas. Sin embargo, las aspiraciones de Bertalanffy de convertir la teoría de sistemas en una disciplina matemática formal separada no se dieron, principalmente debido a la carencia para esa época de las herramientas computacionales que permitieran el procesamiento de ecuaciones no lineales en un marco temporal que fuera aceptable.

Los ecólogos estudiaron ya desde los años 20 las redes vivas al interesarse en las redes de alimentación o tróficas. Esta visión de una ecología holística incorpora la inserción en el entorno, se pregunta de donde provienen los componentes primarios y como se afecta el entorno por la existencia de esas redes. Esta incorporación del entorno es pertinente para las dinámicas de la vida con sus conexiones vitales. Ya para los años 70 emerge la ecología de Arne Naess que aporta una visión no antropocéntrica en que se tiene en cuenta toda la red de seres vivos interconectados. En esta visión se incluye un concepto de identidad sin consciencia que permea todos los seres vivos y las entidades materiales como moléculas que de alguna manera saben y conocen su límite y entorno. Por supuesto esto abre puertas a consideraciones éticas mayores de las cuales no podemos emanar un dictamen por lo pronto.

Los fractales son las formas del mundo real y fueron puestos en la palestra por Benoit Mandelbrot que es otro indagador con preferencia de las formas sobre los números. El buscó una distribución de los eventos que no fuera normal y vinculada a una escala, sino libre de escala en el sentido de que mantenían la misma forma sin importar la escala a la que se haga la indagación, ya sea que fueran, por ejemplo, años, meses, días o semanas, si sacamos la grafica de la distribución para un día es la misma forma que para un mes o un año (o sea presentan auto-similaridad o simetría de escala). Esto dio origen a la geometría de los fractales, los cuales fueron luego identificados por Prigogine como la forma en que se distribuyen muchos eventos de la naturaleza y dentro del universo.

Las cuatro propiedades de los fractales son: auto-similaridad, llenado de espacio (space filling), interfaces de fuerte interacción, dimensión fractálica (que normalmente tiene un numero fraccional).

Visto de otro modo, el mundo se fractaliza porque es la manera más eficaz y eficiente (óptima) de llenar el espacio en presencia de dinámicas antagónicas (que generan bifurcaciones).

  1. Manifestaciones de la Complejidad (Compendio)

La complejidad indaga todas aquellas dinámicas en las cuales ocurren interacciones entre elementos de un sistema que son tanto o más importantes para el desenvolvimiento de la dinámica como las condiciones que son externas al sistema. A su vez, un sistema es una tajada o franja del universo que es delimitada, de manera arbitraria, por un observador, con el objeto de ser indagada, descrita o intervenida. En este sentido, es importante recordar que lo complejo es aquello que esta entrelazado (del latín “complexus” que significa entretejido) de forma tal que no se puede comprender el proceso que ocurre dentro del sistema si no se indaga como un todo, puesto que la comprensión de las partes por separado no arroja luz sobre la manera en que funciona el sistema. Dicho de otro modo, esos sistemas complejos tienen como una de sus características que: en ellos el todo es diferente a la suma de las partes porque añade una dinámica de interacción que afecta a los componentes del sistema y no puede observarse en cada elemento de dicho sistema en particular.

Los procesos complejos son esencialmente libres de escala, o lo que es lo mismo, ofrecen la misma idea desde cualquier escala o nivel de acercamiento. Esta libertad de escala es precisamente lo que dota a los procesos complejos de una de sus más fascinantes características: su continuidad conceptual. En este sentido, Mitchell Feigenbaum determinó la constante que lleva su nombre y que correlaciona la distancia entre bifurcaciones sucesivas para familias de dinámicas determinadas.  Esta característica emerge en casi la totalidad de las dinámicas complejas observables en la naturaleza y dondequiera que la interacción o competencia de atractores se manifiesta de manera repetitiva a diferentes escalas.

Por otro lado, Stephen Smale aplicó los principios de la topología al estudio de las trayectorias de dinámicas complejas aprovechando que en esta ciencia las propiedades generales cualitativas de una dinámica representada dimensionalmente no cambian cuando se deforman las estructuras que las representan.  En este sentido, dio continuidad a los trabajos de Poincaré quien había desarrollado una herramienta topológica de reducción dimensional para descubrir patrones en trayectorias no repetitivas de comportamiento cuasi-estocástico.

De igual forma, los atractores caóticos son fractales en que, por lo general, son libres de escala, y esto ocurre (la existencia de fractalización dentro de los atractores caóticos) por la abundancia de bifurcaciones constantes que le dan al sistema una característica evidente de fractalidad. Dentro del cuerpo humano hay infinidad de formas fractales en los sistemas circulatorio, respiratorio, etc. porque aumentan la superficie total de interacción y llenan óptimamente los espacios. Pero no debemos confundir fractalidad en el tiempo y en el espacio, el primero es cronometría fractal y el segundo formas fractales.

La ley de potencia es el vínculo estructural entre forma y contenido de un proceso (la formalización de un contenido específico y la contención de una forma fractálica). También es una medida del diferente impacto de una variación constreñida por algún límite de escala natural o social (como la estatura de una persona) y una variación no constreñida o libre de escala (el ingreso personal).

La lógica es el orden de los pensamientos y los conceptos y en su concepción clásica (Aristóteles) se basaba en verdadero o falso (lógica de la identidad, de la no contradicción y del tercero excluido), pero resultaba que esta lógica no es aplicable a todos los casos, puesto que, en la vida real, lo que es verdadero no es verdadero siempre y en cada proposición falsa puede haber algo de verdad. Para Aristóteles lo que era verdad era verdad siempre y la contradicción era falsa siempre. La lógica dialéctica, por el contrario, se basaba en las diferencias, las contradicciones y el tercero incluido. Un elemento importante de la complejidad es la introducción de la lógica difusa (no binaria) propuesta por Zadeh y otros. La lógica difusa crea verdades contextuales y las dinámicas sistémico-complejas tributan a una lógica de las posibilidades, o sea, una vez que se han creado las condiciones suficientes (aunque no sean necesarias) para que se dé un acontecimiento, el mismo puede ocurrir aunque su probabilidad sea muy pequeña, con lo que la lógica dialéctica, la lógica difusa y la lógica de las posibilidades convergen en este aspecto.

Como vemos, toda esta confluencia de razón y empirismo, de pensamiento y praxis, fue poco a poco (“mutatis mutandi”) alimentando un proceso de cuestionamiento de aquellas verdades que se tenían por inmutables. Con el correr del tiempo emergieron las categorías que empiezan a ser familiares a todos los interesados en la complejidad, se conformó un nuevo pacto entre las disciplinas del conocimiento y se abrieron las puertas a esta gigantesca oportunidad de aprehender la forma en que cambian y se transforman todos los sistemas que componen el universo, generando un nuevo “Zeitgeist” de humilde respeto hacia nuestra condición de pasajeros en este bajel planetario, abrazando la incertidumbre y encontrando nuevas preguntas con cada indagación.

Santo Domingo, Febrero del 2017

EVOLUCION EPISTEMOLOGICA DEL ISLAM Y CONTEXTUALIZACION DE LOS CONFLICTOS ACTUALES

08 lunes Ago 2016

Posted by Complejidad RD in Aportes de Contenido

≈ Deja un comentario

Por: Carlos E. Liriano Lara

Epistemología: El estudio de los orígenes, la validez y los límites del conocimiento.

Ontología: El estudio de la naturaleza del ser, la existencia y la realidad.

OBJETIVOS: Toda persona medianamente educada está familiarizada con los inmensos aportes de los estudiosos musulmanes al acervo de la humanidad y sus contribuciones al tesoro de tecnología y ciencia que hemos heredado. ¿Por qué entonces hay una brecha tan grande entre los países más avanzados de occidente y la mayoría de los países en los que el Islam es religión preponderante? Creemos que algo provocó un cambio profundo en el enfoque del pensamiento musulmán y su interés en las ciencias y en la tecnología. Este cambio, a su vez, generó una brecha tecnológica que abrió paso a una relativa debilidad militar y a la eventual conquista, dominación y explotación, por parte de occidente, de muchos de esos países que componen el ámbito del Islam. En el presente ensayo pretendemos proveer un contexto a la situación actual del pensamiento islámico y el proceso histórico dentro del cual se enmarca. Por supuesto, partimos de la premisa de que en todo acontecer humano podemos identificar los tres estratos de la historia, el de los eventos, el de las épocas y el de las civilizaciones, y que no es posible aprehender las dinámicas observables sin contextualizar los eventos dentro de los otros dos estratos de los que forma parte.

Esperamos que al concluir la lectura de este documento, el lector pueda identificar el proceso que estamos contemplando y, lo más importante, llegar a relacionar esta dinámica tan lejana con los cambios que se presentan en su propia cultura y la importancia del pensamiento base y las premisas ontológicas en el diario vivir de los pueblos. Asimismo, podrá comprender las variantes epistemológicas que dieron base a la los diferentes posicionamientos que se pueden identificar dentro del Islam en la actualidad.

ANTECEDENTES: El profeta Mahoma nació cerca de la Meca en algún momento del año 570 o 571 de nuestra era y cuando contaba con unos 40 años de edad, según se narra en los escritos sobre su vida, recibió la iluminación profética y la orden de predicar una última revelación que “enderezara” las equivocaciones de judíos y cristianos. Las revelaciones recibidas por el profeta se hayan consagradas en el libro de la recitación o Qur’an y quienes se guían por los preceptos y las enseñanzas de Mahoma se llaman a sí mismos musulmanes y a sus creencias y forma de vida le llaman Islam (la vía o el camino). Si bien, en esencia, las creencias de Mahoma se refieren al mismo Dios de judíos y cristianos, existen diferencias de estilo y concepto entre la prédica que se consagra como recitación en el Qur’an y la forma como judíos y cristianos ven a Dios.

Durante los próximos diez años Mahoma predicó y convirtió a muchos seguidores, pero en el año 620 tuvo que migrar dese La Meca a Medina en lo que se llamó la Héjira y que marca el inicio del calendario Musulmán. Luego de esta migración, dio inicio un período de “explosión” del Islam en el que éste se esparció por toda la península arábiga. Este es el cuadro de la expansión del Islam, marcado por el área en verde, luego de esta primera campaña de conquistas:

Islam I

Fuente: www.mapsofwar.com

A la muerte de Mahoma en el año 632, sus sucesores, denominados califas o emires de los creyentes (bajo el titulo en árabe de Amir al-Mu’minim que significa literalmente «príncipe de los creyentes»), fueron los encargados de dirigir al pueblo islámico (la Ummah o asamblea de todos los creyentes). Los cinco primeros califas fueron: Abu Bakr, quien era suegro de Mahoma (nombre que también ha asumido el “califa” del llamado estado islámico Abu Bakr Al-Baghdadi), y fue seguido por Omar Ibn Al-Khatab quien era suegro por parte de otra esposa de Mahoma, Uthman Ibn Affan quien era yerno de Mahoma, Ali Ibn Abu Talib, y el hijo de Ali, Hassan (Ibn Ali) quien era nieto de Mahoma. Estos dos últimos son los primeros califas aceptados por la secta musulmana de los Shia o Shiitas, quienes se desgajan de la ortodoxia del Islam al reclamar que un párrafo del Qur’an fue extraído del texto y que, de la interpretación del mismo, se infiere que el sucesor legítimo de Mahoma debía ser Alí.

El nuevo sistema de gobierno pronto derivó en una guerra civil conocida para los historiadores del islam como la Fitna, y posteriormente afectada por una Segunda Fitna. Después de esto, dinastías rivales reclamarían el califato, o liderazgo del mundo musulmán y muchos estados islámicos ofrecieron sólo una obediencia simbólica al califa.

En los siglos VII y VIII, los musulmanes logran expandir su imperio apoderándose de territorios que abarcaban desde la península Ibérica en el occidente hasta la India en oriente. Para los musulmanes era imperativo adquirir territorios que ofrecieran mejores oportunidades que las pobres tierras en las que se originó, esto, aunado a la decadencia del imperio Bizantino y el Persa, permitió un proceso de conquista que fue bastante rápido, de manera que en el 636 (apenas cuatro años después de la muerte de Mahoma) los musulmanes invadieron Persia, y triunfaron en 640. En 644 se conquista Chipre, en 651 Tiflis y Armenia, 654: Rodas. En el año 661, el gobernador de Siria perteneciente a la dinastía omeya, Mohavía, puso en duda la legitimidad del califa Alí, quien fue asesinado. A partir de entonces esta nueva dinastía se hizo cargo del gobierno, transformándolo en una monarquía y trasladando la capital a la ciudad de Damasco. En 674 tratan de conquistar Constantinopla por mar, sin éxito. Durante esta etapa el islam anexó los territorios de Cartago en 698, el norte de África en 711, España en 717, parte pequeña de la Galia en 720, más tarde conquistan el sur de Asia Menor y Turkestán hasta el río Indo. En 732 tratan de avanzar al centro de la Galia hasta Poitiers, sin embargo, los francos resistieron dos veces bajo el liderazgo de Carlos Martel (abuelo de Carlomagno), hasta que en la tercera los francos salen a luchar y detienen las incursiones árabes.

De manera que un siglo después de la muerte de Mahoma, el Islam se extendía desde Europa Occidental hasta Asia Central de acuerdo con este mapa:

Islam II

Fuente: www.mapsofwar.com

Como siempre ocurre con la expansión imperial, una vez concluida la conquista, el imperio inicia un proceso de consolidación ideológica para dar sustento y legitimidad a su dominio. Es importante notar que, en este período, sólo un 5% de los habitantes del imperio eran realmente musulmanes. Por lo que era imprescindible crear un corpus jurídico-político que permitiera establecer mecanismos de gobernanza adecuados y un fomento de la aceptación de las condiciones de vida bajo el nuevo régimen.

LA VIDA BAJO EL ISLAM: Desde sus inicios el Islam emerge como un concepto holístico de la vida del creyente y abarca todos los aspectos del individuo, tanto su vida personal como su vida pública, de la misma manera que Dios (Allah) lo abarca todo y lo ordena todo. Dado que el Qur’an es un documento revelatorio que se centra en manifestar la voluntad de Dios hacia su creación y constar la filiación entre ambos, era necesario crear documentos que instruyeran al musulmán en cuanto a su comportamiento hacia sus vecinos y la sociedad. De manera que se consagraron como legislación los libros escritos que narraban la vida de Mahoma, sus comentarios y enseñanzas personales, en un compendio llamado la Sunna (literalmente conducta y de donde viene el término Sunnita para sus seguidores) y cuyos aportes son los llamados Hadits, entre los cuales uno de los más completos es el llamado Hadit (o Sajij) Al-Buhari compilado en el siglo IX por Ibn Ismail Buhari. La Sunna es un manual del buen musulmán y contiene instrucciones específicas de muchos aspectos de la vida diaria.

De la misma manera, es de notar que el Islam carece de sacramentos y promueve una relación directa (aunque no personal) con la divinidad que está en todo y lo dirige todo según su voluntad, por este motivo, el Islam primigenio carece de un sacerdocio consagrado y esparce el ritual a toda la población como obligación de vida. El principio ontológico del Islam es, pues, de un extremo fatalismo y determinismo que quedan plasmados en su visión apocalíptica del fin del mundo.

Los no musulmanes, o más bien aquellos no-musulmanes que profesaban religiones monoteístas, podían vivir sin muchos problemas bajo el imperio musulmán una vez estabilizadas las fronteras del mismo. Al principio no era así puesto que se ofrecía al no musulmán la opción de la ejecución o la conversión al Islam. Con el correr del tiempo, sin embargo, los gobernantes musulmanes ofrecieron a los no-creyentes la alternativa de conservar su fé a cambio del pago del Dhimmi o impuesto de fe. A tal grado llegó a ser importante este impuesto para las arcas de los gobernantes locales que muchos de ellos llegaron a desincentivar la conversión antes que renunciar a él.

En cuanto a la legislación, las comunidades musulmanas tenían el mandato de establecer los parámetros de sus leyes mediante el llamado consenso de la Umma, el cual se entendía como el consenso de todos los creyentes (Ich-ma de la Umma). Cuando un uso y costumbre era validado por ese consenso, entonces pasaba a ser Shari’a o parte del cuerpo de leyes de la comunidad. Este criterio se basa en el Qur’an (4:115) que dice: “quien se aleja del enviado después que la buena dirección se haya puesto en él y sigue una senda distinta de la de los creyentes, lo dejaremos en el camino que haya escogido y lo meteremos en el infierno”. Esto fue interpretado en el Islam primigenio como mandato de respetar el consenso general de los creyentes y fue la manera como se estableció el proceso de completar y actualizar el cuerpo legal del Islam. No podemos, sin embargo, entender la Sharia como ley sino más bien como un marco legal constitutivo para orientar a los jueces quienes generan la jurisprudencia o “Fiqh”.

El primer posicionamiento epistemológico del Islam fue considerar que, dado que Dios interviene en todo y creó todo, es importante que el creyente conozca la creación, de forma que todo conocimiento de lo creado es bueno y edifica. Esto provocó que, inicialmente, los musulmanes se interesaran en adquirir conocimiento por el conocimiento mismo, y que proliferara el interés por los legados culturales de los países que eran conquistados. Sin embargo, este posicionamiento nunca fue absoluto puesto que muchos estudiosos dentro del Islam siempre cuestionaron que la razón humana pudiera aprehender las verdades del conocimiento de la creación. A pesar de ello, y al menos por un tiempo, prevaleció el interés por el conocimiento que se manifestó en  el rescate de las obras de los primeros pensadores griegos y con ello, de manera no intencional como siempre pasa en las dinámicas complejas, abrieron paso a una nueva era de desarrollo del pensamiento occidental.

Dando por sentada la posibilidad de adquirir conocimiento, los filósofos musulmanes enfocaron su esfuerzo epistemológico en el estudio de la naturaleza y las Fuentes de conocimiento. Sus inquietudes intelectuales se decantaron hacia un mejor conocimiento de la naturaleza en tanto que creación divina.

EL PENSAMIENTO MUSULMÁN DE LA EDAD DE ORO: El período entre el siglo IX y finales del siglo XII es conocido como la edad de oro del pensamiento musulmán y constituye el período más importante para comprender la evolución epistemológica del Islam y el estado actual de las dinámicas sociales y políticas de los países con mayorías musulmanas. Al mismo tiempo, sus aportes fueron cruciales para el desarrollo de la ciencia y el conocimiento en general de toda la humanidad hasta nuestros días. Grosso Modo, el pensamiento de la edad de oro del Islam va desde Al-Kindi en el siglo IX hasta Ibn Rush (o Averroes como se castellanizó el nombre) en el siglo XII. Con la muerte de este último, el pensamiento musulmán prácticamente se extinguió en el occidente del imperio, aunque persistió en el extremo oriental de las tierras musulmanas (lo que hoy es Irán, Paquistán e India).

Es importante contextualizar el pensamiento y el desarrollo de la investigación bajo el Islam. Esto porque la ciencia como la conocemos actualmente tiene poco que ver con la ciencia como se practicaba en el período de florecimiento del pensamiento musulmán durante la edad dorada.  Como lo plantea el ensayista de historia de la ciencia, el español  Fernando Peregrín Gutiérrez (en La ciencia árabe-islámica y su revolución pendiente, en Revista de Libros de Marzo del 2002): <<debido a los condicionantes ontológicos y epistemológicos que impone el islam, para los musulmanes apenas si existe la noción de ciencia nacida de la curiosidad (aunque, en sus orígenes, indudablemente la hubo) y consideran principalmente la ciencia como generadora de poder económico y militar>>. Este concepto es importante puesto que la vida cotidiana de los habitantes del imperio musulmán no fue necesariamente impactada por el inmenso desarrollo del pensamiento y la ciencia que fueron ejercidos por los eminentes intelectuales islámicos. La avanzada ciencia musulmana no se manifestó en un avance similar en la tecnología que era útil en el ámbito la vida cotidiana, excepto en algunos elementos de la guerra (el acero de Damasco y las armas de sitio) y algunos conocimientos de astronomía aplicados en la navegación, así como conocimientos de anatomía y fisiología que no llegaron a las masas y se limitaron a proteger a los pocos que tenían acceso a los tratamiento.

Parafraseando a Peregrín Gutiérrez: La ciencia de la edad de oro del Oriente islámico, comparada con la que surgió de la revolución científica europea, fue pre-ciencia, más por temas epistemológicos y organizativos que por contenidos, ya que era conocimiento de gran calidad y alto grado de desarrollo en relación con las ciencias contemporáneas de otras culturas e, incluso, respecto de la posterior evolución que siguió la ciencia en Occidente hasta el siglo XVI.

Pero, volviendo a los inicios del pensamiento Islámico, las principales fuentes de la filosofía islámica temprana fueron la religión propiamente dicha (especialmente ideas derivadas e interpretadas del Qur’an) y la filosofía griega que los Musulmanes tempranos heredaron como resultado de las conquistas, junto con filosofía india pre-islamica y filosofía persa. Muchos de los primeros debates se centraron en reconciliar la religión con la razón ejemplificada por la filosofía griega. De estos debates emergen dos conceptos importantes como fuentes de conocimiento, el primero es el llamado “Ilm Al-Kalam” (ciencia discursiva) o más simplemente Kalam que significa literalmente discurso, y que es más una discusión de los principios religiosos mediante el debate y un ejercicio que podríamos considerar similar a la dialéctica temprana de los griegos. El segundo concepto es el de “falsafa” que es una palabra prestada de la palabra griega filosofía. Para los Musulmanes, este término se refería primordialmente a la filosofía adquirida y, de manera relevante, la filosofía griega aristotélica. Dentro de esta última vertiente, uno de los primeros debates fue entre los partidarios del libre albedrío o Qadar (que significa tener poder) y los deterministas o Jabaritas (de Jabar que es fuerza o constreñimiento). Este debate tendrá relevancia en los temas que trataremos más adelante. De esta “falsafa” emerge una escuela, la que se ha llamado peripatética por su similitud a la antigua escuela griega de pensamiento, la cual daría gran esplendor al pensamiento musulmán de la edad de oro.

Ya para el siglo XII las doctrinas del “Kalam” habían prácticamente perecido por falta de defensores. Mientras al mismo tiempo la propia “fasafa” y los peripatéticos fueron objeto de escrutinio por parte de los “segregados” o “Mutakalimum” y el persa Ibn Al-Ghazeli había publicado su “Tahafut al Falasifa” (la incoherencia de los filósofos) demoliendo, desde una propuesta lógica elaborada a partir de las premisas musulmanas, los principales argumentos de la escuela peripatética. Sobre los “Mutakalimum” es importante mencionar que su planteamiento, aunque no negaba la existencia de Dios, dio pie a que los peripatéticos se regodearan en una especie de escepticismo intuido que recuerda mucho el que se manifestara, siglos después, en Baruch de Spinoza. Esta escuela, los Mutakalimum, propuso que Dios creó los átomos de los que se compone todo los que nos rodea, incluso las personas, tal como había sido planteado por Demócrito, y que los cuerpos emergen o mueren por la adición o sustracción de estos átomos. Sin embargo, estos planteamientos no fueron oponentes de fuerza a las objeciones de los filósofos neo-aristotélicos acerca del origen de la materia. Partiendo de las ideas de los Mutakalimum, los asharitas (de Al-Ghazeli) presentaron una forma de atomismo islámico que fue notablemente exitosa en su acogida porque reforzaba el criterio ontológico de la unidad del todo. En esta escuela atomista los átomos son la única cosa material con carácter perpetuo y todo lo otro en el mundo es accidental en el sentido de finito, de manera que nada accidenta puede ser la causa de ninguna otra cosa como no sea percepción puesto que solo dura un instante. De esto se concluye que las contingencias no pueden estar causadas por lo material sino que son el resultado directo de la acción de Dios sin cuyo concurso nada puede ocurrir por lo que el esfuerzo por prever o controlar el devenir natural de las cosas es inútil.

Solo para tener una idea de las corrientes más importantes que debatían dentro del pensamiento musulmán, podemos ver algunos de sus más importantes exponentes:

Hamid Ibn Ghazeli o Al-Ghazeli fue un teólogo y místico de origen persa (1058-1128). En su libro La incoherencia de los filósofos criticó fuertemente el neoplatonismo y los excesos de racionalismo de las escuelas filosóficas musulmanas de su época, muy influidas por la filosofía y la lógica griegas. Fue también reformista del sufismo. Al-Ghazeli o Algazel sigue siendo una figura polémica. Todavía hay eruditos debaten dentro del Islam sobre el significado de sus escritos, sobre todo en relación con la lógica y el racionalismo. Fundó la escuela de los Asharitas que mencionamos en el párrafo anterior y es considerado aún hoy como uno de los pilares del pensamiento musulmán.

Ibn Rush o Averroes (1128-1198),  fue un filósofo del califato de Córdoba en el sur de España, fue hijo de un imán de Córdoba y médico del califa marroquí Abu Yaqub y de su hijo, Yaqub al-Mansur. Su libro más importante lo fue “La destrucción de la destrucción” (o La incoherencia de la incoherencia), el cual es una refutación de los argumentos de los Asharíes. Acusado de hereje, sus libros se quemaron por orden del califa Yaqub al-Masur, que lo desterró y posteriormente le rehabilitó y permitió volver a Marrakesh. Su influencia en el mundo islámico desapareció en los siglos subsiguientes debido a que su pensamiento se consideró peligroso para la fe. En este sentido, fue incluso más allá del aparente empirismo de Ibn Sina (Avicenna) y la lógica de Al-Farabi, en que propuso que la materia no es solo eterna sino que la forma es implícita en ella, por lo que la existencia del mundo no es solo una posibilidad sino un imperativo (alguien está pensando en Spinoza y su naturaleza con fuerza divina?). Sin embargo, sus obras tuvieron gran influencia entre los eruditos judíos de la Europa de los siglos XIII al XVI, que las tradujeron al latín. Y aunque, en un principio, estuvieron prohibidos también en Europa, ya que parecían contradecir la fe católica, los libros de Averroes tuvieron un profundo impacto en la cultura occidental. Se considera que su influencia en las universidades italianas contribuyó notoriamente al nacimiento de la ciencia moderna. Su muerte en 1198 pone fin a la escuela peripatética del pensamiento musulmán.

Suhrawardi (m. 1191 CE) FIlosofo musulman que combinó el razonamiento con el bienestar spiritual y no vió razón para que existiera discrepancia entre la práctica de la filosofía y la búsqueda espiritual, su término “Hikmat” fue eventualmente traducido como Teosofía y dio inicio a la corriente que trató de reconciliar la metafísica musulmana con los racionalistas.

Ibn Sina o Avicenna (980-1037) se respaldó en un proceso de razonamiento deductivo pero usó una aproximación diferente en la medicina. Contribuyó de manera inventiva al desarrollo de la lógica inductiva, la cual usó para ser pionero del concepto del síndrome. En cuanto al pensamiento filosófico, mientras estuvo preso en el Castillo de Fardajan, cerca de Hamadhan, Ibn Sina escribió su famoso experimento de pensamiento llamado del “hombre flotante” el cual usó para demostrar la conciencia y la sustancialidad del alma humana. Entendía que el intelecto activo era el vínculo por el que Dios Dios comunicaba la verdad a la mente humana.

Su experimento de pensamiento del “hombre flotante” solicita al lector que se imagine suspendido en el aire y aislado de todas las sensaciones incluso del contacto con su propio cuerpo. Su punto es que, aún en ese escenario, uno estaría aún consciente de si mismo. De manera que la idea del Yo no depende de nada físico y el alma no puede ser vista en términos relativos sino como un primario. Este argumento fue, mucho más tarde refinado por René Descartes en términos epistémicos cuando planteó: Yo me puedo abstraer de la suposición de todas las cosas externas, pero no de la suposición de mi propia conciencia.

Como si fuera poco, Ibn Sina es considerado el padre de la medicina moderna por su introducción del empirismo de la medicina experimental y las pruebas clínicas, el uso y las pruebas experimentales de drogas. Elaboró una guía para la experimentación práctica en el descubrimiento de la efectividad de sustancias médicas. En su enciclopedia médica (El Canon de la medicina) estableció estos principios, que resultan sorprendentemente modernos, para probar la efectividad de nuevas drogas o medicinas:

  1. La droga debe estar libre de cualquier calidad extraña o accidental.
  2. Debe ser usada una enfermedad simple y no compleja.
  3. La droga debe ser probada con dos tipos contrarios de enfermedad porque algunas veces la droga cura una enfermedad por sus cualidades esenciales y otra por sus cualidades accidentales.
  4. La calidad de la droga se debe corresponder con la fortaleza de la enfermedad. Por ejemplo hay drogas cuyo calor es menor que la frialdad de algunas enfermedades de manera que no tendrán efecto en ellas.
  5. El tiempo de reacción debe ser observado de manera que no se confundan esencia y accidente.
  6. El efecto de la droga debe ocurrir de manera constante o en muchos casos, porque de no ocurrir estaríamos ante un efecto accidental.
  7. El experimento debe llevarse a cabo sobre un humano porque probar una droga humana en un león o un caballo puede no probar nada acerca de su efecto en un humano.

AL concluir la edad de oro del pensamiento musulmán, y como resultado de la interpretación de las enseñanzas de Al-Ghazeli, emergen las escuelas coránicas en el siglo XII y las ciencias pasaron a ser divididas en «islámicas» y «extranjeras». Hubo, empero, importantes avances hacia un racionalismo más avanzado y una epistemología naturalizada, independiente de la religión. Sin embargo, las penosas experiencias de pensadores ilustres como Averroes parecían desincentivar los cuestionamientos que pudieran emerger hacia lo que ya apuntaba a ser una ideología islámica prevalente.

LO QUE PASABA EN OCCIDENTE: Mientras en el imperio musulmán el pensamiento evolucionaba de la forma que hemos esbozado, en occidente el conocimiento se iba secularizando lentamente en un proceso de décadas y siglos. Este proceso, además de lento, fue también cruento en que los sectores más reaccionarios de la iglesia usaron todos sus argumentos y poder para mantener a raya todo lo que sentían que era una amenaza a la fe canónica. Esta contra-reacción no evitó lo que Habermas llamó “la esfera pública”, o sea, un espacio social donde los individuos se encuentran con el propósito de usar sus facultades críticas al servicio del así llamado “interés público”. Para Huff (1993), citado por Peregrín Gutiérrez, el nacimiento de esas zonas de autonomía está en la separación entre el poder estatal y el eclesiástico que se produjo como consecuencia de la llamada “querella de las investiduras”, la que se extiende entre 1072 y 1122 aproximadamente y coincide con el nacimiento del concepto de los estados nacionales vinculados a una región de influencia (país).

La iglesia deseaba autonomía respecto de emperadores y reyes en la designación de los cargos eclesiásticos, el papado recurrió al Derecho canónico de base romana y al concepto de corporación que contenía, esto es, la iglesia se declaró a sí misma un «corpus» (cuerpo único o persona moral) a efectos legales. El aspecto relevante de esta acción fue tener que respetar que, así como la iglesia era una corporación con sus propias reglas, la sociedad civil se podía organizar en corporaciones sujetas a sus propios estatutos, y establecer sus propias asambleas y tribunales. A lo largo de los siglos XII y XIII emergen corporaciones autónomas –ciudades y villas, organizaciones mercantiles, asociaciones profesionales, gremios, ligas– dotadas de sus derechos y obligaciones y con cierta autoridad de jurisdicción en dominios propios. Entre estas corporaciones se encontraban las universidades, con un papel decisivo en la secularización del saber en Europa.

Pero hay que entender que el sacerdocio cristiano del siglo XI podía verse como un “corpus” por el simple hecho de existir, cosa que no podía pasar en el Islam simplemente porque no había tal sacerdocio. Al no existir y no poder “substraerse” del ejercicio del pensamiento orientado a la ciencia y, eventualmente, a la tecnología, resulta que termina por impregnar todo lo que se hace de una orientación a la creencia y no a la vida práctica. Esto así porque la creencia es esencial para dotar de legitimidad al poder político, mientras que la ciencia, dada su vocación de universalidad, no puede ser invocada para tales fines.

Huff (1997), citado por Peregrín Gutiérrez, resume el origen de la laicización de la ciencia en Occidente a partir del siglo XII :<<Los europeos medievales, totalmente conscientes o no, crearon instituciones autogobernadas de altos estudios e importaron dentro de ellas una cosmología metodológicamente poderosa y metafísicamente rica que de forma directa desafió y contradijo muchos aspectos de la visión cristiana del mundo. En vez de mantener alejadas a distancia esas «ciencias extranjeras» (como hicieron los árabes), hicieron de ellas parte integral del discurso oficial y público de los altos estudios. Importando, ingiriendo realmente el corpus del «nuevo Aristóteles» y sus métodos de argumentación e inquisición, la élite intelectual medieval de Europa estableció unas propuestas intelectivas impersonales cuyo último propósito era describir y explicar el mundo en su totalidad en términos de procesos causales y mecanismos. Este desinteresado plan no era ya preocupación privada, personal o idiosincrásica, sino un conjunto de textos, preguntas, comentarios y, en algunos casos, re-exposiciones de problemas físicos y metafísicos que llevaban siglos sin resolverse, que se compartieron públicamente y que fijaron las más altas exigencias de la pesquisa intelectual>>.

El cambio Epistemológico en el Islam: A partir de la desaparición de las escuelas peripatéticas en el occidente del Islam, con la muerte de Averroes en 1198, y hecha la excepción de la producción de Ibn Khaldun que en este tema fue corta, el debate entre la bondad del conocimiento de lo creado versus el conocimiento de la palabra (que inclinaba la balanza hacia un ejercicio metafísico, lógico y dialéctico más teosófico que científico) se inclinó de manera definitiva hacia los planteamientos de Al-Ghazeli de que las necesidades de todo buen musulmán, en términos de conocimiento, eran de las ciencias “islámicas” y de ciertos ejercicios lógicos. De una forma “aprés la lettre” resulta evidente que el concepto islámico de la unidad ontológica del conocimiento impide el emerger de entidades laicas independientes que cultiven el pensamiento crítico y la duda. Además, la idea de que es la mano de Dios la que determina el destino de cada persona impide la generación del concepto del conocimiento como motor de la mejoría de las condiciones de vida de las personas dentro del mundo islámico.

Al mismo tiempo que las primeras universidades europeas, las primeras madrazas aparecieron en el siglo XI. Eran escuelas religiosas, costeadas principalmente mediante donaciones y legados, para el estudio de las llamadas “ciencias islámicas”, (el Corán, tradiciones del profeta Mahoma, genealogía árabe, poesía y gramática árabe, y algo de matemáticas, con el fin de saber dividir las herencias como mandaba el Corán). Las “ciencias extranjeras” o «ciencias antiguas» (lógica y ciencias naturales) estaban explícitamente excluidas, y las autoridades religiosas  miraban con desconfianza a los que las estudiaban (sino pregúntenle a Averroes).

Aunque en principio el Islam no coartó el conocimiento, tampoco lo promovió. De manera que es difícil decir que el conocimiento es una conclusión directa de tal o cual religión, y específicamente esto es cierto del Islam. Sin embargo, mientras duró el apogeo de las escuelas peripatéticas en el occidente musulmán, el conocimiento proliferó. A partir de que las madrazas se decantaron por un pensum excluyente de las materias “extranjeras” el pensamiento se marchitó y esto no es resultado del Islam per se, sino de dos elementos con igual o similar nivel de responsabilidad:

  1. El conocimiento requiere de un espacio de duda y desafío intelectual que se permita cuestionar incluso las verdades tenidas como más absolutas y la visión de la voluntad de Dios como ente generador y controlador de todo no permite el cuestionamiento de las razones más elementales.
  2. En un entorno de incertidumbre, en que el imperio se desmorona y los enemigos amenazan las fronteras, el poder se refugia en su legitimidad asumida y, en un entorno en que Dios maneja a todo y a todos a su voluntad, esa legitimidad es Dios, con lo que todo lo que ponga en duda esta legitimidad es un potencial enemigo del estado.

De manera que la religión pudo llamarse como quiera, al final las bases ontológicas del Islam y su devenir político hacia finales del siglo XIII condenaron a las avenidas de búsqueda del conocimiento a un papel secundario, y esto en el mejor de los casos.

SITUACIÓN ACTUAL: Todas estas dinámicas no ocurrieron de repente ni de la noche a la mañana sino que se fueron dando paulatinamente a lo largo de siglos. La condición actual en que existe un Islam radicalizado, que pretende proclamar una lucha contra occidente por todos los medios, se generó, no de manera directamente causal ni lineal, debido a que la fractura epistemológica del pensamiento musulmán del siglo XIII privó a los dominios musulmanes de un ejercicio de indagación científica que lo dotara de herramientas tecnológicas que le permitieran, a su vez, resistir el acoso del occidente cristiano. El resultado de estas condicionantes, que no determinantes, fue que los países del antiguo dominio musulmán fueron colonizados, oprimidos y sojuzgados por un occidente mucho más poderoso militarmente gracias a su superior tecnología. De igual manera, las clases dominantes del antiguo imperio, atosigadas por luchas internas que no cesaban y debilitadas en sus tesoros y comercio, no vieron otro recurso que aliarse a estos extranjeros que oprimían a sus pueblos y terminaron siendo vistos como representantes de esa dominación de cara a las dinámicas internas de sus respectivos países.

El panorama actual es que a lo interno del espacio del Islam (el Dar-el-Islam) existe una mayoría de la población que ve con recelo al occidente interventor y que se opone de manera virulenta a su propia jerarquía política a la que consideran representantes o validos del opresor al que además consideran moralmente decadente. Sin embargo, esa mayoría no está radicalizada al extremo de formar parte del terrorismo islámico que vemos en los medios, pero lo comprende y, hasta cierto punto, apoya. De acuerdo con las encuestas más amplias (hechas por Gallup entre el 2006 y el 2011) sólo un 7% de los musulmanes estaría a favor de una lucha violenta y de la destrucción de sus actuales esquemas de gobierno, pero un 65% (en promedio) ve negativamente a los Estados Unidos y a sus aliados occidentales. Ese 7 por ciento que nutre las tropas de los grupos terroristas no parece una gran amenaza hasta que lo contextualizamos y nos damos cuenta de que son unos 90 millones de musulmanes esparcidos por todo el mundo, tanto dentro como fuera del ámbito de los países predominantemente musulmanes, lo que los convierte en el mayor grupo movilizable del mundo. En el fondo, al menos este es nuestro parecer, hay un ejercicio de frustración evidente por la falta de articulación entre las expectativas creadas por la más reciente (y para ellos mejor) revelación religiosa que ha conocido la humanidad y las condiciones de miseria material en la que muchos viven. Como ya vimos, estas condiciones materiales no podrán mejorar a menos que emerja una jerarquía política menos comprometida con mantener el poder y más dispuesta a mejorar las condiciones de vida de sus pueblos mediante herramientas tecnológicas adecuadas. Lamentablemente, esto tiene pocas probabilidades de ocurrir si partimos de una posición epistemológica de que todo el conocimiento tiene que tender a confirmar las premisas del Islam y nada puede plantear dudas.

Algunos intelectuales alrededor del mundo han planteado la posibilidad de trasplantar el conocimiento y la innovación científico-tecnológicas a los países musulmanes sin que estos tengan que aceptar el laicismo de occidente ni sus prácticas sociales que, los más conservadores en el mundo musulmán, consideran decadentes. Esta situación ambivalente y de aparente estancamiento provoca una gran frustración en muchos países de mayoría musulmana que ven como el poder político, interesado como siempre en el status quo, trata de mantener legitimidad moral sobre la base de una supuesta devoción religiosa.

Resulta, sin embargo, por lo menos dudoso que el desarrollo científico pueda llevarse a cabo sin un nuevo posicionamiento epistemológico que permita un ejercicio de conocimiento totalmente libre, aún si este cuestiona los fundamentos de la certidumbre de la existencia de Dios. De hecho, ya se ha planteado un llamado al emerger de un nuevo pensamiento Islámico que, desde dentro del Islam, genere una “ciencia islámica”, cometiendo el error de relativizar el conocimiento científico como un constructo socio-cultural. Recurriendo de nuevo a Peregrín Gutiérrez: <<Y en el caso de los científicos, la fe religiosa no interfiere con su trabajo, pues hay una distinción, paralela al laicismo social, entre metodología y filosofía naturalista. La primera permite al científico trabajar asumiendo, sin más implicaciones filosóficas, que el mundo está hecho de materia e interacciones, y que si hay algo más, está más allá de las competencias de la ciencia y es asunto privado de cada uno. Pero, ¿es posible mantener un mínimo nivel científico autónomo y creativo en una sociedad no laicizada? La experiencia de los occidentales dice que no, pues la ciencia lleva consigo una duda metódica, un escepticismo inquisidor, una crítica racional y permanente de todo conocimiento establecido, y no acepta la preeminencia ni la validez intrínseca del testimonio de autoridad>>.

CONCLUSIONES: Visto todo lo anterior, es evidente que los cambios producidos en la visión epistemológica, que no ontológica aunque emane de ésta última, del Islam provocaron una transformación en el quehacer del pensamiento y la investigación científica del mundo musulmán. Sin embargo, parece evidente que debemos pensar sobre  las religiones como condicionantes (no determinantes) que pueden ser favorables o no dependiendo de las circunstancias pero no son causas originarias del posicionamiento epistemológico. Como siempre, este depende de circunstancias socio-político-económicas muy complejas que, en este caso, se alinearon para que el atraso científico-tecnológico en que cayó el Islam propiciara la colonización y opresión del ámbito musulmán por parte de un occidente dotado de una tecnología superior que le dio un poder militar irresistible.

En el Oriente musulmán, sin embargo, ciencia y religión convivieron en armonía. Pero al aparecer la ortodoxia dogmática propiciada por el movimiento de creación de madrazas, la religión se convirtió en un sostén para el régimen imperante que requería de una aceptación ciega del status quo como una manifestación de la voluntad de Dios. Al escasear los patronazgos de jerarcas ilustrados, los científicos carecieron de ámbitos públicos donde continuar sus actividades de pensamiento sin censura, con lo que su actividad acabó en un profundo declive de la ciencia en los países musulmanes.

Visto lo cual, algunas cosas empiezan a emerger como conclusiones importantes:

  1. En sus inicios la sociedad musulmana no vio conflicto entre el conocimiento de lo creado y la fe en lo que no era cognoscible, de hecho se incentivaba el conocimiento a un grado relativamente importante.
  2. Esta ciencia musulmana primigenia no estaba orientada al desarrollo de la tecnología per se, sino que emergió del saber por el saber mismo y, de paso y de forma totalmente no-intencional, rescató para occidente el pensamiento aristotélico y mucho del conocimiento que se había perdido para la cristiandad cuando la quema de la biblioteca de Alejandría.
  3. Esta búsqueda del conocimiento no podía ser constreñida por un sacerdocio puesto que, al carecer el Islam de sacramentos, este no existía. Al emerger, eventualmente, un conjunto de Ulemas o “expertos de la fe” éstos se inclinaron en un principio por la tolerancia del ejercicio intelectual, pero nunca lo promovieron activamente.
  4. El marco jurídico-político de la sociedad musulmana primigenia emergió del uso y la costumbre como fuente del derecho positivo, pero ante la expansión del imperio y la proliferación de “creyentes” el consenso de la totalidad de los mismos no podía ser constatado. Por lo que el incipiente ejercicio de los Ulemas o “sapientes de la ley”, que fungían como jueces civiles y penales en algunas localidades, presionaron por un cambio de perspectiva en que la ley debería ser establecida, no ya por el consenso de los creyentes, sino por el consenso de los “sapientes” o conocedores de la ley. Esto congeló la jurisprudencia, de base religiosa estrictamente musulmana, en algún momento del siglo XIV. Este es el motivo por lo que el pensamiento que se evoca en occidente al mencionar Shari’a es de un corpus legislativo enclavado en prácticas que no sehan vuelto a ver en occidente desde el Medioevo. En realidad, tal impresión no es exacta porque otros países que usan como marco la Shari’a no tienen un nivel de atraso semejante, pero la imagen ha sido explotada tanto a un lado como del otro de la división religiosa.
  5. La creaciónhacia mediados del siglo XII de las Madrazas, o escuelas secundarias de la fe, con patrocinio desde los poderes económicos y políticos, y un plan de estudio basado en las materias “islámicas” con exclusión de las “extranjeras” (aunque incluyendo la lógica propuesta por Ibn Al-Ghazeli) de hecho dejó fuera toda la base del conocimiento científico como se atisbaba ya en occidente.
  6. El concepto fatalista de un destino escrito de forma arcana por Dios pone en duda la utilidad de un conocimiento que pueda ayudar a mejorar la vida de las personas de manera individual o colectiva.
  7. El desmembramiento del imperio por tensiones internas de origen étnico, tribal, sucesoral y político, alejó al Islam del control de las costas del mediterráneo y la imposibilidad de volver a proyectar poder allende sus fronteras. Si bien a occidente le tomó todavía tres siglos controlar por completo el mediterráneo (hasta Lepanto en el siglo XVI), este hecho empobreció considerablemente al Islam y le quitó una fuente de comercio y de intercambio de conocimientos.
  8. En el oriente musulmán prevaleció una visión inspirada por Avicenna (que igual que Al-Ghazeli era persa) en que el conocimiento no era contradictorio de la fe ni la duda era peligrosa. Este posicionamiento epistemológico que hace al conocimiento no solo asequible, sino deseable, ha sido transmitido a la visión Shiita (eminentemente Persa) del Islam.
  9. El hecho de que el clero cristiano, deseoso de proteger sus privilegios y prebendas, se declarara un “corpus” separado de las otras funciones de la vida cotidiana, abrió las puertas en Europa al emerger de gremios, asociaciones y de un “espacio público” que incluyó academias y sociedades (en algunos casos secretas) que promovieron el conocimiento y la especulación científica. Sin embargo, este proceso de emerger de la investigación científica laica se dio a lo largo de varios siglos y no de manera “revolucionaria”.
  10. En el Islam, en que no existía un clero, los científicos eran tan parte de la fe como los ulemas, por lo que tenían un muy limitado campo de acción so pena de ser culpables de blasfemia o apostasía. Esta limitante puso un freno al desarrollo de la ciencia, y su consecuencia directa, la tecnología, lo que impidió, no de manera directamente causal sino mediada, que el Islam fuera un oponente eficaz de un occidente cristiano que emergió, luego de su “revolución” científica y tecnológica, como un grupo de potencias militares altamente efectivas. (Nota: Un caso curioso es que en países, como los Estados Unidos, en que iglesias cristianas protestantes tienen una configuración similar al Islam primigenio (esto es que los predicadores no son un corpus separado sino parte de la vida cotidiana) se mira con ojeriza al conocimiento científico y emergen cuestionamientos a la evolución y al calentamiento global, entre otras cosas).

En el caso de la República Dominicana en que hay una notable inmigración que practica el Islam y que llegaron originalmente en las décadas de los 1980 y 1990 a estudiar medicina, resulta curioso que mucha de esta inmigración proviene del oriente del Islam (Paquistán e Irán) y, en el caso de los que no provienen de esas regiones (libaneses y Sirios) muchos son de creencia Shiita. Sería interesante que se indagara el proceso de adaptación y asimilación de estas comunidades a la vida cotidiana en nuestra isla y cuál es su perspectiva hacia el conocimiento.

Santo Domingo, Agosto del 2016.

EL PENSAMIENTO Y CIENCIAS DE “LA COMPLEJIDAD”: UNA NUEVA MANERA DE HACER CIENCIA

30 lunes May 2016

Posted by Complejidad RD in Aportes de Contenido

≈ Deja un comentario

Pedro Luis Sotolongo Codina.

Dr. en Filosofía.[1]

 “Ha habido un desarrollo reciente en la ciencia, denominado de modo diverso: ciencia de la complejidad; teoría de los sistemas evolutivos, teoría del caos. Este enfoque es mucho más útil para entender los procesos históricos que el enfoque tradicional, que es analítico. Desafortunadamente, nuestra visión del mundo ha sido conformada por la ciencia analítica en un grado mayor que el conveniente para nosotros. (…) Pero todos los procesos históricos (…) son complejos y no pueden ser comprendidos sobre la base de la ciencia analítica. Necesitamos todo un nuevo enfoque (…) Hay muchos procesos diferentes en curso al mismo tiempo, algunos de los cuales son dinámicos, otros son estáticos, otros son cercanos al equilibrio. La interacción entre ellos da aun lugar a otros procesos que caen en las mismas categorías. (…) En el caso de un desequilibrio (…) hablan de shocks y de influencias exógenas, es decir, externas. (…) el desequilibrio no se introduce necesariamente desde el exterior; En otras palabras (…) son inherentemente inestables y la idea de un equilibrio teórico que prevalecería si solamente…es ella misma un producto de nuestra imperfecta comprensión”.(Georges Soros, en Soros on Soros, John Wiley / Sons Inc., New York, 1995. Pág. 78)

¿Tiene razón Soros en sus reclamos para con la ciencia analítica? Su alusión a otro tipo de Saber, a otra “manera de hacer ciencia” para la aprehensión de uno u otro ámbito del mundo, ¿es un subterfugio para legitimar sus propias prácticas financieras –por otra parte, sumamente exitosas- o tiene un basamento cierto y real? ¿Por qué los Estudios Generles (EG) hacen bien en prestarle atención a ello?

El legado dicotómico de la Ciencia analítica tradicional.

Para esa ciencia analítica tradicional a la que se refiere Soros, `lo complejo´ es sinónimo de `complicado´ y, por lo mismo, debe ser desmembrado para concentrarnos en la indagación de sus “partes” (más sencillas, no complejas); es decir, `analizando´ estas últimas (el ideal analítico en el Saber), con vista a, una vez indagadas y `uniéndolas´, poder aprehender el todo `complicado´ original. Ese ideal programático de la ciencia analítica tradicional – el del análisis de las partes- fue capaz de lograr los adelantos científicos y tecnológicos, por todos conocidos, de que puede blasonar hoy en día la humanidad. Sin embargo, dicha ciencia no pudo alcanzar la aprehensión del todo `complejo´ (el cosmos, el clima, la vida, el organismo, el cerebro, el ecosistema, la sociedad, etc., etc.) con la yuxtaposición de sus partes (partículas físicas fundamentales, átomos, moléculas, macromoléculas, células, neuronas, especies, personas, etc., etc.), por mucho que sepamos hoy de las mismas. Ni tampoco con idealizaciones del tipo de “los gases ideales”. Sencillamente porque al desmembrar lo complejo, perdía su complejidad, pues ésta surge en las interacciones internas entre componentes –no entre partes desmembradas que solamente pueden interactuar externamente a aquello de dónde fueron sacadas.

[1] Profesor Invitado en el Instituto Global de Altos Estudios en Ciencias Sociales (IGLOBAL). Miembro de la Asociación Nacional de Escritores de Cuba (UNEAC).

Solo a partir de la segunda mitad del recién finalizado siglo XX, y más aun desde su último tercio, es que ha ido eclosionando en un proceso que hace honor a su nombre, una “nueva manera de hacer ciencia”, de obtener Saber: La que indaga los sistemas complejos adaptativos y evolutivos, o más sencillamente la de ‘la Complejidad´. Para este nuevo tipo de pensamiento, y de ciencia, `lo complejo´ ya no es sinónimo de `complicado´; `lo complejo´ es eso: complejo y los sistemas complejos deben ser aprehendidos como tales (sin ser desmembrados en sus partes) en esa, su Complejidad.[2] Pero he aquí que ese nuevo ideal programático de indagación científica se topó con la siguiente paradójica situación con relación a las “herramientas” científicas con ayuda de las cuales emprender la indagación de esa Complejidad:

Aquella ciencia analítica tradicional nos ha legado un Saber dicotómico del mundo, en el cual éste se nos aparece ya bien como un sub-mundo del orden, con leyes deterministas, universales y lineales (o linealizables) y de formas clásicas, o ya bien como un sub-mundo del desorden, con leyes estadísticas, probabilísticas, también lineales (o linealizables) y sin formas. Sub-mundos que, además, no presentan articulación aprehensible entre si.[3] Y nos ha proporcionado esa ciencia “herramientas” de indagación que sirven ya para uno, ya para otro, de esos dos “semi-mundos”, pero sin poderse aplicar en ambos, pues las que “funcionan” en uno de ellos, “no funcionan” en el otro.

[2] Resulta singular señalar –recordando las palabras ya citadas de George Soros- que precisamente, en ese último tercio del Siglo XX las finanzas –el ámbito dónde él se desenvuelve- se desarrollan científicamente, pasando de ser una expresión meramente descriptiva de la economía, dedicada a la obtención de crédito, el pago de impuestos, el conocimiento de la situación económica a todos los niveles, a constituirse en un instrumento de dirección para optimizar la operación de todo el complejo de la economía en su conjunto.

[3] Continuando con Soros, en el ámbito financiero en particular, la aludida dicotomía se manifiesta en las conocidas diferencias entre nuestro conocimiento y nuestro manejo de operaciones financieras `micro’: el financiamiento para la compra de materias primas, materiales, partes y piezas de repuesto, el crédito comercial otorgado por las empresas a sus clientes, y la integración de la depreciación (y otros costos) al costo del producto, y nuestro conocimiento y nuestro manejo de operaciones financieras `macro’: la confección y operación del presupuesto de un Estado, la fijación de las tasas de interés para los prestamos financieros por los Bancos Centrales, el préstamo de un organismo financiero internacional a un Estado, así como en las conocidas dificultades para el conocimiento y manejo de operaciones financieras en la macroeconomía y entre la micro y la macro economías.

________________________________________________________________

El orden de un sub-mundo de leyes universales lineales (o linealizables) y de formas clásicas (dónde solamente interactúan -externamente- muy pocos[4] entes) ________________________________________________________________

TODO UN ÁMBITO QUE–‘QUEDÓ-EN-EL-MEDIO’

_______________________________________________________________

El desorden de un sub-mundo de leyes probabilísticas lineales (o linealizables) y sin formas (dónde interactúan – no correlacionadamente- una enorme cantidad de entes)

Por lo tanto, ha habido que comenzar por desarrollar un “herramental” de indagación específico para aprehender `la Complejidad´. Nociones, conceptos, estrategias de indagación, -organizado(a)s transdisciplinarmente[5]– y propio(a)s para hurgar en los sistemas capaces de comportarse de esa manera que hemos denominado como “compleja”. Sistemas éstos que pueden presentar una marcada sensibilidad incluso a pequeñas variaciones en sus condiciones (las iniciales en el tiempo u otras muy locales en el espacio), pudiendo ocasionar esas pequeñas variaciones enormes consecuencias (la no-linealidad o el llamado “efecto mariposa”)[6]. Sistemas compuestos por redes distribuidas –es decir, sin un “centro programador”- de interacciones internas a esa red entre componentes de la misma, con una conectividad en la que intervienen múltiples ciclos e hiperciclos (ciclos de ciclos) de acciones y retroacciones positivas (sustentadoras) y negativas (amortiguadoras). Redes de interacciones no lineales que se auto-organizan y de cuya auto-organización pueden emerger nuevos grados de “complejidad”; grados de   complejidad” emergente (que surgen de ‘lo local’ a ‘lo global’) y que no son susceptibles de predicción (aunque si de previsión, en sentido general).

La sociedad no es al respecto ninguna excepción. Tampoco la subjetividad humana lo es. Los diferentes ámbitos de la sociedad son hoy reconocidos como casos particulares de esos sistemas complejos. El ámbito de las actividades educacional es, pues, otro de los sistemas sociales complejos.

¿Cómo trascender ese desfavorable legado? Un Saber acerca “de-lo-que-esta-en-el-medio”.

[4] Las ecuaciones –cuando se logra matematizar tales interacciones externas- solamente presentan solución exacta para el caso de dos entes. Ya la introducción de un tercer ente –por pequeño que sea- introduce aspectos en la interacción que no permiten la solución exacta.

[5]. Y a la cuál –a la mentalidad y formación transdisciplinar- no se llega “ya formado”. Es necesario formarse en ella. En especial en lo concerniente a las ‘formación-de-formadores”. Pues nadie puede “formar” a otra persona en lo que no está él (ella) mismo(a) “formado(a)”. Y por ello, la Transdisciplinariedad es  particularmente importante para el proceso enseñanza-aprendizaje, en el ámbito educacional.

[6] Por la frase “el aleteo de una mariposa en Brasil, puede,-cambiando y cambiando- ocasionar un tornado en Texas”…

La ya mencionada dicotomía no es la única circunstancia desfavorable que nos ha legado la ciencia analítica tradicional. Ella ha conllevado, además, como corolario, más de un esfuerzo que ha intentado articular de modo directo e inmediato los dos ámbitos dicotómicos (por desarticulados) ya señalados. Esfuerzos que han resultado infructuosos. Y lo han sido por una inadecuada distinción de las mediaciones que existen en el mundo entre esos dos sub-mundos dicotómicos y que no pertenecen a los mismos, pero que los articulan.

En otras palabras, la ciencia analítica tradicional nos ha convertido en una suerte de “ciegos” precisamente para lo-que-está-en-el-medio entre esos dos sub-mundos dicotómicos extremos. Y no nos ha dejado herramientas de indagación para eso que-está-en-el-medio. Y es ahí precisamente donde se plasman las articulaciones entre los “semi-mundos” aludidos.

Es el enfoque de la nueva ciencia `de la Complejidad´ el que está poniendo cada vez más en claro la importancia de tales escalas intermedias articuladoras o escalas `que-quedaron-en-el-medio´. En particular, el Pensamiento y las Ciencias de “la Complejidad” están revelando que para la sucesiva aparición y articulación de esas escalas intermedias entre los aludidos submundos, es importante el papel que desempeñan los denominados: Invariantes Morfogénicos de Autosimilaridad Trans-escalar (IMATs)[7]. Es decir, conformaciones de uno u otro sistema complejo que se caracterizan por ser del mismo tipo –es decir, similares a si mismas, de ahí el termino auto-similaridad– sea cual fuere la escala en que indaguemos en esos sistemas; y que pueden encontrarse en sistemas de los más diversos ámbitos del mundo. Por ejemplo: el átomo (por diversos que sean) en el ámbito físico; la molécula (por múltiples que existan) en el ámbito químico; la célula (desde un protozoo hasta un elefante, pasando por nosotros los seres humanos) en el ámbito biológico, etc.

Expliquémonos más: Para que las diversas escalas –las más locales y las más globales- de un sistema complejo (un fluido turbulento hidro o aéreo-dinámico; el cerebro; un organismo vivo; la costa de un país; un huracán tropical; una sociedad; el ámbito financiero social; una galaxia, etc., etc.) articulen entre si, es necesaria la existencia de una o varias escalas intermedias del mismo. Pero no de cualesquiera escalas intermedias, sino de escalas intermedias tales que conserven en-si-mismas una información sistémica inherente a la escala más local del sistema de que se trate, pero que al mismo tiempo se conjugue con la aparición de lo nuevo que es propio de la –o de las- escala o escalas cada vez más globales del mismo. Información sistémica mantenida por tales escalas intermedias que entonces también se incorpora a la escala que finalmente deviene como la más global para ese sistema, aunque conjugándose a su vez con lo nuevo inherente a la misma.

Constituyéndose entonces, para ese sistema, uno de los ya aludidos Invariantes Morfogénicos de Autosimilaridad Trans-escalar (IMATs) que lo caracteriza sistémicamente. Por lo mismo, en una u otra indagación, cuando podemos distinguir tales invariantes en un sistema complejo, ello es equivalente a que estamos captando –“capturando”- una suerte de información de índole local-intermedia-global sistémica inherente al mismo; equivalente a una suerte de “medida” del auto-ensamblamiento de las diversas escalas del sistema. En otras palabras, una información acerca de cómo las diversas escalas –la más local, la o las intermedia(s)´ y la más global-  del sistema en cuestión se van ensamblando y articulando entre si y por si mismas, de manera auto-organizada, es decir, espontánea.

[7] Noción ésta –la de IMAT- desarrollada por el Autor de este trabajo.

Estos Invariantes Morfogénicos de Autosimilaridad Trans-escalares pueden ser de índole material si se trata de las que se plasman entre componentes materiales de los sistemas complejos (como los mencionados más arriba) o de índole no material para el caso de componentes que no lo sean (los patrones de interacción social cotidiana; el balance general contable, como veremos). En uno u en otro de tales casos, tales invariantes plasman el papel de principio organizante sistémico morfogénico trans-escalar de la autosimilaridad (de-su-identidad-consigo-mismo) del ámbito (sistémico) de que se trate. Así, el ámbito físico está todo compuesto por átomos; el qúímico por reacciones entre moléculas; el biológico involucra en todas sus escalas a las células; el social a sus patrones de interacción social cotidiana, desde la familia hasta la comunidad internacional, etc. En otras palabras, un principio organizador de las maneras de articulación local-intermedia-global del ámbito sistémico-complejo en cuestión.

En suma, los Invariantes Morfogénicos de Autosimilaridad Trans-escalares (IMATs) fungen como una especie de “medida” (conjugadora de cantidad y de cualidad) inherente al sistema dado. Pero una “medida” capaz de incorporar lo nuevo propio de cada escala sucesiva del sistema. Una suerte de “regla de iteración[8] ontológica” que el sistema sigue espontáneamente, como resultante de sus características auto-organizantes; propias de los sistemas complejos.

Entonces, cuando logramos revelar uno u otro Invariante Morfogénico de Autosimilaridad a través de las diferentes escalas de uno u otro sistema complejo, es como si el sistema nos “regurgitara” –sacándola a la luz- información acerca de esa su medida “compleja” inherente y específica, sin parar mientes en sus diversas escalas (o más bien, gracias a la cual tales escalas emergen, es decir, devienen a la existencia y se articulan unas con otras).

Por lo mismo, cuando en uno o en otro ámbito estudiado distinguimos uno u otro Invariante Morfogénico de Autosimilaridad Trans-escalar (su IMAT), ello nos ayuda a dotar de coherencia y de significado sistémico -teórico y empírico- a la gran cantidad de datos que van constituyendo el registro histórico de ese ámbito.

[8]  Lo que implica una generalización de lo que significa “iterar” en la “jerga” de las operaciones matemáticas: Volver reiteradamente a hacer con el resultado obtenido, aquello que lo propició. El mundo, como vemos, “no se complica la vida”, vuelve a hacer aquello que le dio ya un resultado adaptativo y evolutivo.

Ese terreno articulador ‘de-lo-que-esta-en-el-medio’ se nos presenta entonces con relación a las características antitéticas de los “semi-mundos” dicotómicos señaladas más arriba, como conjugando: una alternancia orden-desorden (equilibrio-desequilibrio; estabilidad-inestabilidad; predictibilidad-impredictibilidad) no-lineal (consecuencias no siempre proporcionales a las causas) propia de todo ámbito de articulación ‘de-lo-que-quedó-en-el-medio’.

____________________________________________________________________

El orden de un sub-mundo de leyes universales lineales (o linealizables) y de formas clásicas (dónde solamente interactúan -externamente- muy pocos entes)

___________________________________________________________________

TODO UN ÁMBITO ‘QUE–QUEDÓ-EN-EL-MEDIO’ de la alternancia de orden-desorden (equilibrio-desequilibrio; estabilidad-inestabilidad; predictibilidad-impredictibilidad), no-lineal (consecuencias no siempre proporcionales a las causas), propio de un ámbito intermedio de articulación. Caracterizable por Invariantes Morfogénicos de Autosimilaridad Trans-escalar –IMATs- que no homogeneizan lo particular y especifico `de-lo-nuevo-que-se-articula´; y con formas fractálicas.

___________________________________________________________________

El desorden de un sub-mundo de leyes probabilísticas lineales (o linealizables) y sin formas (dónde interactúan – no correlacionadamente- una enorme cantidad de entes)

Así, los invariantes Morfogénicos de Autosimilaridad Trans-escalar (IMATs) no homogeneizan –ni desarticulan- lo particular y específico `de-lo-nuevo-que-se-articula´, proporcionándonos entonces, por el contrario, un mundo diferente al de la ciencia analítica tradicional y permitiendo pasar de uno de aquellos sub-mundos al otro:

Lo que acabamos de apuntar reviste una notable significación, pues precisamente esa conjugación aludida de una variabilidad con una constancia sistémicas es lo que posibilita que se vayan articulando, “de-lo-local-hacia-lo-global”, escalas diferentes “de-lo-mismo”. Y precisamente estamos aquí ante otra de las manifestaciones genéricas[9] `de la Complejidad´ en cualquier ámbito de la Naturaleza, de la Técnica y la Tecnología, de la Sociedad y/o de la Subjetividad humana: La de una direccionalidad de-lo-local-a-lo-global en el emerger de nuevos y nuevos grados de complejidad en el ámbito de que se trate en cada caso.

El Pensamiento y las Ciencias de ‘la Complejidad´ nos muestran como el mundo –y no solo los seres humanos- es creativo; en el sentido de emerger de manera espontánea de su seno, de-lo-local-a-lo-global y como resultante de las interacciones internas no-lineales distribuidas en red entre sus componentes, nuevas y nuevas manifestaciones, con propiedades diferentes -propiedades emergentes- que no pueden ser comprendidas reduciéndolas a las del ámbito más local de donde emergen, ni pueden ser predichas antes de que emerjan.

[9] “Genérico” no es equivalente a “universal”, y la diferencia consiste en que lo universal elimina la especificidad contextual, mientras que ‘lo genérico’ de la Complejidad es siempre contextual (“situado”, hic et nunc), sobre la base del en-red-arse de los componentes siempre específicos del ámbito de que se trate.

Las diferentes manifestaciones concretas entre los componentes de los Invariantes Morfogénicos de Autosimilaridad Trans-escalar (IMATs), permite precisamente ese emerger creativo de propiedades nuevas, conservándose, al mismo tiempo, sin embargo, “la medida” sistémica trans-escalar pertinente al sistema complejo de que se trate (la matriz sistémico-compleja no lineal que lo caracteriza). Y, para el caso de los sistemas complejos sociales, donde interviene el factor humano, y como tal, la acción consciente (aunque no solo ella), es factible entonces incidir sobre unas u otras de tales manifestaciones diferentes, operando sobre los diversos componentes de su IMAT (social, en este caso). Es decir, propiciar[10] el emerger de nuevas propiedades y nuevos grados “de Complejidad”, que van articulando entonces diferentes escalas del ámbito de que se trate.

Otra circunstancia vinculada al Pensamiento y Ciencias de ‘la Complejidad´ se manifiesta con la noción de `comportamiento al borde o en el limite de la inestabilidad´[11]

Se trata de que se viene comprobando, en estudios y en simulaciones computacionales de dinámicas de sistemas complejos, cada vez más numerosas, que los mismos tienden a evolucionar hacia comportamientos que se ubican en una región intermedia entre la de los comportamientos gobernados por los llamados “atractores dinámicos”[12] `fijos´ y/o `cíclicos´ (más `estables´ ambos) y los gobernados por los llamados “atractores dinámicos” `raros´, ‘extraños’ o  `caóticos’ (muy `inestables´). A esa región intermedia de comportamientos se le denomina entonces como “región del límite o del borde de la inestabilidad” y se considera como gobernada por “atractores dinámicos” `en el límite o borde de la inestabilidad´.

Se ha caracterizado como ventajoso tal comportamiento “en el límite o borde de la inestabilidad” por parte de los sistemas complejos desde, al menos, los siguientes rasgos:

  • optimiza la conectividad entre los componentes involucrados en ese comportamiento
  • optimiza la capacidad para el procesamiento útil de la información por los mismos,
  • optimiza la gama de opciones de ulterior comportamiento dinámico del sistema,
  • optimiza la capacidad adaptativa y evolutiva del mismo.

[10]  “Propiciar” no equivale a decir “diseñar” –de lo global a lo local- dichas propiedades emergentes (que entonces dejarían de serlo), sino crear las condiciones suficientes (aunque no necesarias) que faciliten –sin que puedan de todas maneras determinarlo- ese emerger de `lo nuevo’ de-lo-local-a-lo-global

[11] Algunas veces se suele denominar a ese comportamiento de los sistemas complejos como el de “en el límite o borde del Caos”, con un nombre que alude a la noción de “Caos determinista” desarrollada por los estudios iniciales de la Complejidad. Esta denominación, sumamente efectista, es equivalente a la usada por nosotros y sirve para caracterizar cuando un sistema queda dinámicamente “atraido” hacia un comportamiento con cierto grado de desorden, de desequilibrio, de inestabilidad, pero no demasiado, por lo que nos parece que se sitúa “en el límite o borde de la inestabilidad”; transmitiendo mejor de lo que se trata, sin los matices peyorativos que el término “Caos” –tratado indeterministamente-.suele acarrear.

[12] Se denomina “atractor dinámico” a una u otra región del espacio de fase (espacio matemático-simbólico) del sistema con tantos “ëjes” como características sean suficientes para describir la dinámica que se estudia.

Dónde, cómo no es difícil percatarse, cada uno de dichos rasgos propicia al siguiente. Y si se logra esa óptima adaptabilidad y evolutibilidad, se ha logrado lo más que puede lograrse…

Todo ello es concomitante con lo ya comprobado por las Ciencias de “la Complejidad”, acerca de que los procesos de cambio y transformación –las dinámicas- se van “complejizando” a medida que se alejan del orden, del equilibrio, de la estabilidad, etc. Otra manera de comprender porque la Complejidad aunque ‘siempre ha estado ahí’, nos había eludido (la habíamos eludido), porque la Ciencia tradicional buscaba –y busca aún- a todo costo el orden, el equilibrio, la estabilidad, etc. Amén de su ideal de predictibilidad.

Pero ahora sabemos que podemos quitarnos esos “lentes”-analíticos, lineales y que quedaron limitados por una visión disciplinar- y colocarnos los nuevos lentes –lentes holísticos[13] (no desmembradores de las globalidades), no-lineales y transdisciplinares- de una nueva manera de ver el mundo, de obtener Saber acerca del mismo, una nueva manera de “hacer Ciencia”.

[13] De “holos”, en griego, que significa ‘lo completo’, ‘el todo’.

Racionalismo vs. Empirismo – recovecos de complejidad

12 jueves May 2016

Posted by Complejidad RD in Aportes de Contenido

≈ 2 comentarios

Por Carlos E. Liriano

Para cualquier dominicano resulta familiar la expresión de que: “una cosa es la teoria y otra cosa es la práctica”. Esta es la manera más sencilla de expresar la falta de articulación entre lo observable empíricamente y lo esperable racionalmente. Entonces, nos preguntamos, cómo es posible que las expectativas racionales, derivadas de la observación de la realidad, no se articulen con lo que realmente ocurre?

Es posible porque los sistemas complejos, y las sociedades humanas son sumamente complejas, contienen dinámicas que son el resultado de infinidad de componentes y, al mismo tiempo, nuestro ejercicio racional tiende a ser lineal, o sea, tendemos a asumir que el futuro es igual que el pasado y que lo que está ocurriendo ahora seguirá ocurriendo en el porvenir. Esto ignora el poder de las interacciones de los elementos del sistema, los cuales pueden hacer que todo el entorno deje de comportarse como lo hacía para empezar a comportarse de manera diferente, de forma que la complejidad se esconde en los resquicios entre el racionalismo y el empirismo, llena los huecos de las expectativas humanas y nos presenta la oportunidad de modelar nuestro entorno de forma que se corrijan las inferencias racionales y se nos presente una realidad llena de incertidumbre, pero explicable y comprensible.

Veamos dos ejemplos de la falta de articulación entre la expectativa racional y el observable empírico.

Ejemplo 1. LA MONARQUÍA ANTE LA INEQUIDAD

RACIONALISMO: El ejercicio racional apunta a que un sistema político basado en el principio de que hay personas que reciben privilegios en virtud de su pertenencia a determinada familia, debe, necesariamente, crear un entorno en el que la inequidad es evidente y la movilidad vertical de los ciudadanos es prácticamente imposible.

EMPIRISMO: La realidad observable es que las sociedades más equitativas de Europa son monarquías (los países escandinavos, Holanda y el Reino Unido).

Alternativamente, pudiéramos decir que un ejercicio de racionalismo apunta a que las repúblicas deben ser instrumentos idóneos para fomentar la equidad y la movilidad social vertical. Pero esto no es lo que se observa en las repúblicas de Latinoamérica y Asia.

Ejemplo 2. LA SEPARACIÓN DEL ESTADO Y LA IGLESIA  ANTE LA SOCIEDAD SECULAR

RACIONALISMO: El ejercicio racional apunta a que el estado debe estar separado de la iglesia, y de cualquier ejercicio religioso, de manera que pueda haber verdadera libertad de cultos y el ciudadano creyente en otra religión (que no sea la del estado) pueda ser tratado justamente.

EMPIRISMO: La realidad observable es que en países como el Reino Unido y Holanda, en que el jefe del estado es jefe de la iglesia oficial, las sociedades son profundamente seculares. Por otro lado, si comparamos a la Arabia Saudita (estado monárquico en el que existe separación de iglesia y estado) con la República Islámica de Irán (estado clerical), notamos que este último, a pesar de ser dirigido por una élite de clérigos, es una sociedad que, en la práctica, se comporta en muchos aspectos como una sociedad occidental secular en el sentido de que es mas tolerante de las preferencias religiosas y, de hecho, tiene las minorías judia y cristiana mas vigorosas del oriente medio.

En ambos ejemplos, las expectativas racionales no se cumplieron debido a que los ciudadanos de esos países (componentes de un sistema complejo) conformaron dinámicas que contrarrestaron la tendencia, esperable racionalmente, de que el estado diera preferencia a quienes se identifican con la religion oficial.

Como podemos ver en ambos casos, el observable empírico (la realidad) parece invalidar el ejercicio racional (la teoría). Sin embargo, hay que hacer la advertencia de que los ejercicios empíricos son siempre contextuales. Las monarquías pueden existir en sociedades de gran movilidad social y equidad en la riqueza, pero esto se da en el contexto histórico del norte europeo y no es posible decir lo mismo de las monarquías del oriente medio o de Asia. En estos contextos, el devenir histórico no encontró avenidas para establecer interacciones más efectivas entre los ciudadanos.

En complejidad diríamos que la inequidad intrínseca en el modelo monárquico no fue balanceada por estructuras disipativas que llevaron al sistema hacia un equilibrio de componentes que fuera más favorable a la equidad.

Desde sus inicios, el racionalismo se planteó la tarea de despojar al empirismo de su carga contextual de manera que se pudieran formularse planteamientos de carácter universal y que, al mismo tiempo, pudieran ser confirmados empíricamente. Por supuesto, el advenimiento del universo newtoniano cargado de leyes universales, comportamientos lineales y enfoques reduccionistas creó la ilusión de predictibilidad perfecta. Esta influencia del racionalismo desbordó su ámbito natural dentro de las ciencias y se manifestó en el estudio de las sociedades y en la política. Ya en este entorno, así como en el de la química y la microfísica, la observación empírica (con todo y su carga contextual) volvió a hacerse patente y a señalar las debilidades del modelo que había adoptado al racionalismo como fuente primaria.

Tal vocación de universalidad nunca fue intrínseca del empirismo. En este último, se asumió el posicionamiento epistemológico de que el conocimiento solo puede ser adquirido a través de la experimentación, pero la experimentación, a su vez, sólo puede plasmarse dentro de un contexto y sus inferencias conllevan la limitante de un determinado entorno. De forma que el empirismo tuvo siempre un horizonte más limitado, pero proveyó la herramienta perfecta para apuntar hacia las necesidades de nuevos posicionamientos, entre ellos la complejidad.

Entre el racionalismo y el empirismo cabe perfectamente la complejidad. Desde esta nueva forma de indagación, el observable empírico mantiene su contextualidad, pero los modelos que se derivan de estos observables ya no tienen que ser sometidos al lecho de procusto de la linealidad o el reduccionismo. Esto hace que la complejidad pueda ser usada para modelar casi todas las dinámicas complejas para las cuales la dupla Racionalismo-Empirismo no puede ser usada. Después de todo, como dijera el célebre matemático Stanislaw Ulam: “Usar un término como ciencia no lineal es como referirse al grueso de la zoología como el estudio de los animales no-elefantes”.

Santo Domingo, Mayo del 2016.

Entradas recientes →

Suscribir

  • Artículos (RSS)
  • Comentarios (RSS)

Archivos

  • agosto 2017
  • julio 2017
  • junio 2017
  • mayo 2017
  • abril 2017
  • marzo 2017
  • agosto 2016
  • mayo 2016

Categorías

  • Aportes de Contenido
  • Informaciones y Avisos
  • Invitaciones
  • Sin categoría

Meta

  • Crear cuenta
  • Iniciar sesión

Web construida con WordPress.com.

  • Suscribirse Suscrito
    • Grupo Transdisciplinar de Pensamiento Complejo y Ciencias de la Complejidad (Complejidad-RD)
    • ¿Ya tienes una cuenta de WordPress.com? Inicia sesión.
    • Grupo Transdisciplinar de Pensamiento Complejo y Ciencias de la Complejidad (Complejidad-RD)
    • Suscribirse Suscrito
    • Regístrate
    • Iniciar sesión
    • Denunciar este contenido
    • Ver el sitio en el Lector
    • Gestionar las suscripciones
    • Contraer esta barra
 

Cargando comentarios...