Por: Bienvenido Pérez García

 “Nuestro problema, la gran incertidumbre del quehacer humano es que el medio ambiente, nuestro entorno  natural tiene un límite, un umbral irreversible, que no podemos traspasar  para nuestra supervivencia y desconocemos  dónde exactamente está ese umbral”.

Carol Franco

En el zenith  de tantos enfoques pro y contra-ambientales, acuciosos estudios de observación del clima, indagaciones cento-milenarias del casquete polar y de estratos de corteza terrestre,  sobre cómo era nuestra tierra, nuestro clima y sus cambios y, elaboración –con el auxilio de computadoras más potentes que nunca-de complicados escenarios de posibilidades en las que pugnan los supuestos e hipótesis de la intervención del hombre en la distorsión ambiental y climática vs. la ocurrencia de los impactantes cambios del entorno natural a pesar e independientemente del factor humano, nos encontramos aún, con todos nuestros adelantos e instrumentos de análisis en una zona de oscuridad, una especie de caja negra planetaria en la que gobiernos, empresas, sociedades e individuos vivimos en una absurda dualidad de, por un lado experimentar insincera sensibilidad por la desaparición de bosques, especies, ozono, agua potable, cambios de clima, subida de los niveles oceánicos y emergencia de fenómenos naturales más feroces, devastadores y frecuentes y por otro, nuestro irrenunciable apetito por consumir más, por obtener mejores comodidades, por comernos el bizcocho Tierra  en un paradigma de bienestar y crecimiento económico ilimitados. Ignoramos cuál es límite de elasticidad del equilibrio natural que mantendría a la especie humana con posibilidad de sobrevivir y mucho menos conocemos la capacidad de nuestra biosfera de sostener un cierto balance, para sanar o para adaptarse en cambios que pudieran permitir la continuación de esta  especie única de depredadores-innovadores que constituimos  los ´homo sapiens´. Ignoramos, en suma, el ´quantum´de la resiliencia.

Las ciencias de la complejidad aportan un importante ingrediente al debate ambiental, al inscribir este fenómeno dentro de los flujos sistémicos evolutivos adaptativos y sujetos, merced a cambios de condiciones iniciales, a  alejamientos de equilibrio o estabilidad, aproximación a límites caóticos y sujetos a posibles bifurcaciones conducentes a cambios drásticos, permitiendo con este novedoso enfoque conformar  el pensamiento resiliente, que abarca el aprendizaje, la diversidad y la capacidad de adaptarse a una amplia gama de complejos desafíos, re-categorizando el término de pensamiento social-ecológico, que fundamentalmente se esfuerza por encontrar formas innovadoras para volver a conectar con la biosfera y mantenernos dentro de los límites planetarios.

Indudablemente que nos veremos forzados como sociedades a re-entender y adaptarnos a las consecuencias del daño y cambio del medio natural y del cambio climático. Aprender a vivir con  nuestro hasta ahora único lugar que tenemos,  en oposición al hasta ahora vivir de  y a pesar de, esta nuestra casa. Es casi seguro que de adoptar la sanación del planeta como agenda mundial prioritaria y obligatoria lograríamos detener, o al menos aminorar, este agravamiento con temporales constreñimientos de nuestros estándares de vida hasta que, gradualmente desarrollemos, innovemos  en la manera de aprovechar plenamente nuestro medio, conciliados y en plena armonía socio-sistémica hombre-naturaleza.    Nuestra pregunta vital es pues ¿Podremos hacerlo antes de que esta zona de oscuridad nos sorprenda con cambios irreversiblemente irremediables, que nos borre del mundo o nos reduzca a pequeños grupos sobrevivientes que deban reiniciar la civilización? Nuestra convicción, por algunos hallazgos e indicaciones es que ya ha habido, tal vez centenas de miles de años atrás, otras civilizaciones humanas que alcanzaron alto grado de avance en ciencia  y tecnología en nuestro amado planeta (Gentilmente invito a leer “No somos los primeros”  de Bienvenido Pérez García, Diario Libre, 15 de septiembre, 2016. Versión integral y completa será con mucho gusto remitida, si así lo solicitare ) y se sobrepusieron a muchas de las limitaciones y desafíos, sucumbiendo en sus avances finalmente, como hoy día puede ocurrir, frente  al más enconado enemigo…nosotros mismos.

En cuanto a la Resiliencia social, que  se define como la capacidad de las comunidades a soportar perturbaciones externas a su infraestructura social, al presente, podemos considerar como suficientemente documentado y aceptado que  esta resiliencia de nosotros, los humanos, como conjunto organizado, organizante e interactuante está relacionada  con la resiliencia de los sistemas ecológicos. Esto se manifiesta más claramente en los sistemas sociales que dependen de un solo ecosistema o recurso único. La resiliencia social, nuestra capacidad de conservar cierto equilibrio está, en consecuencia interconectada,  con la resiliencia de los sistemas ecológicos de los que dependen estos sistemas sociales. La complejidad pues, está inextricablemente presente y ligada en la relación, hombre-medio ambiente y más patente se hace que los desequilibrios y cambios de condiciones iniciales en el multitudinario sistémico y en-red-ado, flujo viviente impactan y producen cambios en los humanos,  aunque todavía no comprendemos plenamente esta relación, de la que hasta ahora solo estamos aprendiendo de sus efectos  

Vulnerabilidad Reducible vs. Vulnerabilidad Irreversible.

Siendo la vulnerabilidad el grado de susceptibilidad o incapacidad de un sistema para afrontar los efectos adversos de un cambio climático, y, en particular la variabilidad del clima y los fenómenos extremos, científicos ambientólogos sostienen que hemos entrado en una nueva era geológica llamada Antropoceno, o edad del hombre, donde la humanidad está influyendo en cada aspecto de la Tierra en una escala similar a las grandes fuerzas de la naturaleza. La gran incertidumbre, en la que entra la complejidad, es nuestra presente relativa dificultad en deslindar y cuantificar las distorsiones atribuibles al cambio climático y las distorsiones producidas o aceleradas por la intervención humana. No mucho más allá que simplemente sospechar,  hemos tenido como tendencia no asumir seriamente los hallazgos que de continuo nos proveen los cientistas y expertos ambientales, sobre  las limitaciones del medio natural a resistir la exposición desequilibrante de la estabilidad del sistema y su capacidad de producir  respuestas adaptativas.

Los estudios de cientistas e investigadores como Mooney y Ehrlich (1993 y 1997). Y Adger (2000) sostienen que la biodiversidad y la vulnerabilidad  se encuentran en proporción inversa: Mientras más aumente la biodiversidad, en ese orden se reduce la vulnerabilidad y viceversa.

Las respuestas adaptativas, nuestra capacidad de lidiar y afrontar frente a la degradación del medio ambiente son aplicadas en situaciones puntuales y a corto plazo. Es necesario, según sostienen estos cientistas, que incrementemos nuestra capacidad adaptativa a largo plazo a través de ajustes sostenibles del sistema.

La adaptabilidad pues, consiste en reducir la vulnerabilidad, incrementar la resiliencia y mantener la sostenibilidad.

Las áreas en  que es ineludible reforzar nuestra capacidad adaptativa son las de alimentación, de salud y de educación, de las que nos servimos guiarnos con acciones y medidas ejemplificadas  de las exposiciones de la Dra. Carol Franco:

Ejemplos de medidas de adaptación en el sector agrícola y pecuario:

 Cultivos tolerantes o resilientes: Eco-cultivos. El progresivo aumento de extensión de las superficies  de la capa vegetal  terrestre para fines agropecuarios, ha mermado paulatinamente la biodiversidad, provocando la reducción drástica y/o extinción de una vasta variedad de especies animales y vegetales, cuyo rol e interacción en el funcionamiento del eco-sistema no son del todo bien entendidos. Los oligocultivos, unas 20 variedades de cereales y frutos  consumidos masivamente por el hombre han sustituido millones de hectáreas de bosques, selvas y espacios de biodiversidad. A todo esto se suma la devastación de otras vastas áreas para convertirlas en pastizales de ganado, con los efectos de aumento de desechos orgánicos  y degradación de estos suelos,  y emitiendo actualmente el 35 al 40 % de todo el metano (CH4) que entra a la atmósfera, el 65 % del amoníaco ((NH3), el 65% del óxido nitroso (NO2) y el  8 % del dióxido de carbono (CO2).

Una solución puede radicar en los eco-cultivos, es decir, el uso de agricultura ecológica, orgánica o biológica,  un sistema de cultivo de explotación agrícola autónoma basada en la utilización óptima de los recursos naturales, con gestión inteligente del agua, diversificación de cultivos, sin emplear productos químicos sintéticos, u organismos genéticamente modificados (OGMs) —ni para abono ni para combatir las plagas— logrando de esta forma obtener alimentos orgánicos a la vez que se conserva la fertilidad de la tierra y se respeta el medio ambiente. Todo ello de manera sostenible, equilibrada y mantenible. Para lograr este objetivo haría falta una política consensuada de voluntad de gobiernos y productores, a la sombra de un marco compensatorio y subsidiador.

Medidas de Adaptación en el Sector Salud

El cambio del entorno, y aumento de la vulnerabilidad, está propiciando la reaparición de enfermedades y epidemias largamente ya superadas y supuestamente extintas, propiciadas por agentes en nuevos vectores que han facilitado su reaparición, así como la extensión de otras patologías anteriormente limitadas a ciertas regiones del planeta. El paludismo, la malaria  y fiebre amarilla, la chicungunya y el dengue, la gripe aviar, las cepas de neumococos más resistentes a antibióticos, no por por efecto de antibióticos anteriores sino por modificación adaptativa de estos micro-entes y la aparición de enfermedades nuevas están vinculados a los fenómenos de cambio climático, sostenibilidad y resiliencia. Los sistemas de educación universal e inclusiva, los sistemas de alerta temprana (redes sociales, medios de difusión) ante la aparición de vectores patógeno-infecciosos, la capacitación y disponibilidad de agentes  multiplicadores de trabajadores de salud comunitaria, son algunas de las medidas adaptativas que gobierno-comunidad-individuos deben mejorar.

Medidas de Adaptación en el Sector Educación.

Se hace impostergable la inclusión e inserción formal en el Plan de Estudios de la República Dominicana, de la educación ambiental, con ejes de aplicación transversal interdisciplinaria en los aspectos de conocimiento y sensibilización ante el cambio climático, la vulnerabilidad, la resiliencia y la sostenibilidad, que incluya aplicaciones prácticas, adopción de cultura y costumbres conservacionistas en la vida cotidiana y despertamiento de vocación para el voluntariado ambiental.

La Morfogénesis, frente a la Vulnerabilidad y el  Cambio Climático.

Conforme a los postulados identificados de la teoría de la complejidad, muchos cambios morfogénicos de continuo han tenido lugar e ido experimentando el sistema viviente: Las formas más fantásticas, maravillosas y variadas de todos los reinos vegetal y animal, incluyendo a las bacterias y los aún pendientes de entender plenamente virus, individualidades-comunitarias sistémicas con una compleja interrelación total y global. Cónsono es afirmar que -en la misma línea- el mega-sistema Tierra que también como tal, experimenta desde sus  orígenes morfogénesis, ha sido impactado  más vigorosamente por la nueva reestructuración del quehacer humano en los últimos 200 años, con la industrialización, el crecimiento demográfico, la industria del desechable, la basura no biodegradable, el lanzamiento a la atmósfera de cientos de miles de toneladas de S02  junto a otros contaminantes gaseosos y líquidos vertidos a las aguas y al mar, la depredación de los bosques, y zonas de transición mar-tierra, como manglares y arrecifes de coral, la caza  y pesca indiscriminadas y exhaustivas   que están potenciando –cambiando- las condiciones iniciales del flujo sistémico del medio natural hacia zonas muy alejadas del equilibrio y bordeando  -en algunas instancias ya entrando- las bifurcaciones caóticas en las que se reconstituye radicalmente la organización sistémica, es decir, que el flujo de la vida –la vida humana incluida, quedaría comprometida. Como posible escenario, si la raza humana fuere sensiblemente mermada o desapareciera, nuevas formas, si lo resiste el medio, emergerían en la indetenible morfogénesis para las que deberá tener capacidad adaptativa. Las teorías apuntan a que eventos como éste sucedieron  hace mucho tiempo, con la desaparición de los grandes saurios por un evento catastrófico. ¿Qué nos asegura que con el presente modo de vivir y operar humanos, a espaldas y en desconocimiento de la vulnerabilidad y resiliencia del medio, estamos dirigiendo el planeta a un evento catastrófico de extinción masiva aún mayor?

Conforme al recién acuñado concepto de desarrollo sostenible, surgido a partir del Informe de Brundtland (ONU, agosto de 1987) no será posible un desarrollo humano sostenible ilimitado sin un desarrollo de nuestra capacidad de convivir y coexistir en uso racional del medio o entorno, incluyendo toda la complejidad animal vegetal, y los sistemas dinámico-complejos de nuestra biosfera. El eslabonamiento entre el ser humano-sociedad  y el ambiente es incuestionable e imprescindible.

El desarrollo sostenible, en los términos de la Agenda 21,  auspiciada por las Naciones Unidas y que tuviera lugar en Río de Janeiro, Brasil, entre el 3 y el 14 de junio de 1992,  representa la integración de los objetivos sociales y ambientales con el desarrollo económico.

Justicia Intergeneracional.

“El que venga atrás que arree” – Proverbio insignia de la insolidaridad e irresponsabilidad socio-ambiental.

¿Qué derecho tenemos los herederos generacionales de las riquezas de nuestro mundo –renovables o no- de consumir y dañar estas a espaldas de nuestros hijos, y los sucesivos hijos de estos?

Conforme al Informe (de la Comisión) Brundtland el desarrollo sostenible es “el  que cumple con las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para cumplir y satisfacer sus propias necesidades”  Esta nueva visión invirtió los esquemas económicos tradicionalmente aplicados de puro y simple crecimiento sin límites ni implicaciones subsecuentes.

Cuando en tiempos inmemoriales los seres humanos abandonamos la caza y pesca itinerante y nómada y empezamos a asentarnos para labrar y criar animales el sentido de la conservación tuvo sus inicios con el cuido de las cosechas y animales para  usufructo.  Nuestro instinto cerebélico, reptil, sin embargo cíclicamente nos impulsaba a buscar mejores tierras, bienes y facilidad de vida en otros lugares  en el largo camino que hemos recorrido, que desde pequeñas tribus hasta grandes sociedades y pueblos modernos, de una forma u otra ya sea física como virtual o moralmente hemos continuado, con las modalidades depredadoras de arrebato, dominio, rapiña, guerra, conquista, exterminio.

Todas estas manifestaciones de nuestra parte reptiliana aún siguen teniendo lugar en nuestras sociedades “modernas”, con el agravante de que la tradicional e inmisericorde explotación de nuestros recursos naturales –para satisfacer las demandas de una población humana con vida que posiblemente equivalga al total de humanos que hayan poblado la Tierra (8,000 millones de personas, en nuestra opinión, no suficientemente bien contados) con un patrón de consumo que genera cientos de millones de galones diarios de  agua dulce desperdiciada, y/o contaminada química y biológicamente, decenas de millones de toneladas de basura no reutilizable, no biodegradable, incluyendo la basura electrónica de alta contaminación (litio, plomo, mercurio) y millones de toneladas de contaminantes por combustión industrial y vehicular a nuestra atmósfera, superando una cierta pero aún no bien cuantificada degradación de nuestro ambiente que la innovación humana al presente no  puede significativamente mitigar  o controlar.

El calentamiento global es real. Es principalmente resultado de la actividad humana. Los países ricos tienen una “deuda ecológica” con los países pobres. Es necesario (para hacer frente a este ) crear instituciones internacionales fuertes. Se hace imprescindible la presión a los líderes políticos y sacrificio individual.

Papa Francisco. Encíclica Laudato Si

Paradójicamente, dos tercios de la población mundial aún no están plenamente insertados en el estilo de vida, confort y beneficios de productos, facilidades y servicios modernos y los cálculos y escenarios de incorporabilidad en función de los insumos y uso de los recursos disponibles hacen al presente imposible que casi seis mil millones de personas puedan vivir conforme a los estándares de consumo y uso  del otro tercio de la población, que en general es  dispendioso e impertérrito a las consecuencias de su modo de vida. Se estima que actualmente menos de la cuarta parte de la población mundial consume el 81 % de todos los productos, produce el 80% de energía a través de combustibles no renovables y contaminantes y emite el 72% de SO2.

Crecimiento Poblacional Ilimitado vs. Desarrollo Sostenible

No podemos esperar proveer crecimiento

a la vez de la  calidad material de vida y de la población.     

Garret Hardin.

El modelo de Tragedia de los (recursos) Comunes o ToC de Garret Hardin asume que los individuos son actores “racionales” solo a corto plazo, interesados en sí mismos, que buscan maximizar sus propios logros. – Estos explotarán los bienes comunes (tener más bebés, añadir más ganado a los pastos, contaminar el aire) siempre y cuando crean que los costos para ellos individualmente son menores que los beneficios. – Cuando cada individuo cree y se comporta de esta manera, los comunes, es decir, los recursos vivientes o no del planeta, que no nos pertenecen como tales, pero de los que podemos disponer ´ad livitum´ son rápidamente llenados, degradados y arruinados.

Indudablemente que el aumento de población ha introducido una ecuación al parecer intransitable e insoluble a la vista de las capacidades de provisión del planeta y de la velocidad con que creamos  y mejoramos  tecnología para optimizarla.

Se habla así también de optimización poblacional, es decir del diseño de una política acordada mundialmente de reducción de las tasas de nacimiento, de manera que permita la sostenibilidad de las presentes y nuevas generaciones. Existe gran dificultad en establecer con exactitud qué es una población óptimamente viable, sustentable, pues muchos gradientes transversales de orden geopolítico, religioso y de expansión de mercado de economías desarrolladas lo entrecruzan y complejizan. Actualmente varios países  europeos de población y tamaño relativamente menores, pero con economías y gobiernos más organizados han logrado mantener estable el crecimiento de sus poblaciones en los últimos años, mientras que la mayoría de los países de África y  Asia han  experimentado un notable aumento poblacional,  inclinando aún más desproporcionadamente la balanza de humanos vulnerables, pues la mayoría de estas poblaciones pertenecen a países más pobres. La seguridad social de estos países en los ámbitos de salud, alimentación, protección, alojamiento, educación es precaria y se agudiza y los sistemas de pensiones, a los adultos mayores que se retiran de la vida laboral resultan insuficientes, un fenómeno que curiosamente, por sus efectos, en contraste se está experimentando también en países desarrollados, donde la estabilidad de crecimiento poblacional bajo los esquemas actuales de crecimiento económico ilimitado empieza a dificultar las pensiones y compensaciones  de los retirados, enfermos y envejecientes, ya que hasta ahora habían estado basados en el modelo de lograr fondos suficientes, para los que entran en retiro, de las aportaciones de mayor número de nuevos cotizantes.

Por otra parte, la persuasión  en un sistema de libre empresa, emprendimiento, lobismo o cabildeo en instancias gubernamentales e intereses estratégicos nacionales o particulares siempre presentará opciones de flexibilidad, consentimiento y excepciones  que sigan comprometiendo la calidad ambiental  y degraden nuestros recursos.

La solución más plausible y urgente es pues arribar al pacto de coerción mutua (gobierno, empresa, sociedad, individuos) mutuamente acordada,  establecida y consentida por los electores, por la que renunciemos a ciertos privilegios y estándares de calidad de vida, al menos temporalmente, mientras surgen las nuevas soluciones  -innovaciones- de ciencia y tecnología –ambientalmente compatibles-  y respectivamente nos observemos y  monitoreemos, asegurando que cada parte cumple a plenitud su rol en este Pacto Ambiental Global.

En la década de 1950, comenzó un modo de producción de bienes que si bien innovador y valorado como altamente facilitador inició una aceleración de la degradación del medio ambiente que hasta el presente parece continuar indetenible, a pesar de aislados y relativamente tímidos esfuerzos: La cultura del desechable: platos, cucharas, cubiertos, pañuelos, servilletas, botellas, trajes de baño, vasos, pañales, toallas, envases, bolígrafos, fundas, partes de equipo y piezas de poca duración, obsolescencia programada (y aunque no es objeto de este trabajo, también de parejas, esposos, amistades: ¿degradación o simple cambio social?) con poca innovadora respuesta tecnológica e institucional para afrontarlo y sustancial aumento de desechos a todo el planeta.

Sociológicamente, esta degradación del medio ambiente, presente en prácticamente todo el globo terráqueo, ha producido en no pocos  humanos una sensación de pérdida, un efecto de tristeza, depresión y nostalgia que el filósofo australiano Glenn Albrecht llamó en 1968, solastalgia.

Sin dudas la gestión más exitosa y productiva en términos de logros ha sido hasta el momento la de los Objetivos de Río +20 que tuvo lugar en Río de Janeiro, Brasil por las que se concertó un número de soluciones simples y a la vez complejas, los días 20-22 de abril del 2012. De manera concreta se enunciaron integral y holísticamente 17 vectores accionarios a ser cumplidos  y que a riesgo de ser repetitivos, nos atrevemos a enumerar, solo para los efectos de destacar que todos están complejamente enlazados y componen una dinámica sistémica de bucles que se interdependen, alimentan y transforman entre sí:

  1. Cero Pobreza
  2. Cero hambre
  3. Buena salud y Bienestar
  4. Educación de Calidad
  5. Igualdad de Géneros
  6. Agua Limpìa y Salubridad
  7. Energía Limpia y Accesible
  8. Empleos Decentes y Crecimiento Económico
  9. Industria, Innovación e Infraestructura
  10. Desigualdades Reducidas
  11. Ciudades y Comunidades Sostenibles
  12. Consumo y Producción Responsables
  13. Acción Climática
  14. Vida dentro de las aguas
  15. Vida sobre tierra
  16. Paz, Justicia e Instituciones Fuertes
  17. Asociación-Alianzas para lograr los Objetivos

El planeta cambia ¿o quizá se defiende?

Independientemente de nuestras acciones y quehacer desaprensivos que comprometen la calidad ambiental y propician la aceleración del cambio climático, de suyo, el planeta indudablemente experimenta cambios cíclicos que se ha comprobado tuvieron lugar en otros tiempos remotos sin la intervención humana. Además de los derretimientos paulatinos de los polos experimentados en el pasado y vuelta a glaciaciones que los reconstituyeron, con las consiguientes elevaciones y descensos de los mares y océanos y aumento y disminución de las áreas de suelo seco, las erráticas megaerupciones volcánicas, algunas de gran poder explosivo y emisión de polvo que han circunvalado y cubierto la Tierra temporalmente, la polaridad magnética, ocasionada por la enorme masa de metal fundido que constituye el núcleo interior del planeta, está, según parecer de científicos y sus escenarios matemáticos, cerca de cambiar e invertirse. Aunque no existe rastros de los efectos de la última inversión que tuvo lugar hace unos 26,000 años, sí se sabe ya que en el presente el norte magnético de La Tierra se está desplazando más rápidamente de Canadá a Siberia, a razón de unos 40 kms por año, habiéndose establecido que esta velocidad era de unos 10 kms por año a comienzos del siglo XX. No existe evidencia de extinciones biológicas masivas ocurridas en las indagaciones sobre reversión magnética de polaridad en el pasado, pero sí existe certeza que de ocurrir, al menos sus efectos electromagnéticos  vulnerarán la radio y las comunicaciones satelitales y quizá parcialmente la transmisión de electricidad y los ciclos de cosechas, todos ellos indispensables medios para sostener la civilización actual.

La morfogénesis global ¿es resultado de lo local repercutiendo en lo global? Los estudios de complejidad morfogénica apuntan la tendencia de emergencia de cambios, surgimiento de nuevas especies, no gradualmente, sino en apariciones relativamente rápidas-. Nos encontramos en la encrucijada de afrontar con científica seriedad las consideraciones de los cambios morfogénicos locales, regionales y globales con el propósito de determinar, hasta donde fuere posible, los umbrales en los que tales cambios pudieran tomar lugar de manera tan rápida o acelerada que sobrepase en mucho nuestra capacidad de mitigarlos.

Necesitamos incorporar de manera inaplazable más recursos para el estudio del cambio climático, la vulnerabilidad, la resiliencia del medio y para producir las  innovaciones que pueden aumentar el bienestar humano y al mismo tiempo mejorar la capacidad de recuperación de los ecosistemas.

El Desafío del Agua

El agua es el nuevo petróleo, es el oro azul

 Mckenzie Funk

Si bien hay alguna argumentación sobre los efectos adversos en el medio ambiente en los que media directamente la mano humana, no hay discusión alguna en el hecho de que  hemos mermado agigantadamente el recurso agua  dulce, potable. Se estima que en menos de diez años -2026- más de 1800 millones de personas podrían estar sufriendo de escasez absoluta de agua.

En el cuerno de África occidental, compuesto de cuatro países: Sudán Etiopía, Somalia y Eritrea,  la aguda falta de agua, simplemente para beber y menos para agricultura y ganado ha ocasionado muertes y migraciones masivas. La mitad del territorio de África experimenta actualmente sostenida escasez de agua.

A manera de ejemplo de la escasez aún en países de ricos recursos naturales y avanzado desarrollo, en el estado de California, EE.UU. más de un millón de personas carecen actualmente de agua limpia y potable.

La paradoja acuífera es que mientras se ralentiza la disponibilidad de agua potable en el mundo, los vastos glaciares gradualmente se derriten y decantan en los mares, sin provecho, al menos para los humanos. Entre 1901 y el 2010  el mar subió de nivel, merced al derretimiento de los polos, 81 centímetros.

Las Guerras Silentes por Agua

Nuevas figuras y esquemas de dominación, manejo y especulación han ido surgiendo a consecuencia de la reducción del agua: Al igual que como lo desarrolló el estado israelí el nuevo poder de negociación y dominio  estará basado en la hidrodiplomacia. China se ha convertido en los últimos años en la primera hidrohegemonía del mundo, represando a través de miles de presas y super-represas las aguas de las madres fluviales del Tibet y zonas descendentes, limitando, y hasta privando a países del sudeste de Asia, India incluido, del indispensable líquido

Australia ha instaurado un mercado de valores de agua, comprable y vendible a través de instalaciones de extensas tuberías que ha arruinado a muchos pobres con propiedades tenedoras de agua, ya que solo los que tienen más posibilidades económicas son los verdaderos beneficiarios de la mayoría de los volúmenes acuosos. Los acuíferos subterráneos son explotados indiscriminadamente. California ha emitido una legislación para regular –aunque tardíamente- el uso de los acuíferos subterráneos, muchos de ellos ya contaminados. Las transferencias secretas masivas y entubadas no autorizadas de agua continúa  en California y algunas otras regiones de escasez en el mundo.

Los bancos de agua para invertir, comprar y vender el vital líquido se encuentran en situación difícil debido a la creciente escasez de H2O y a las más estrictas regulaciones, que intentan equilibrar las aguas para agricultura, uso urbano y la industria.

Las técnicas de irrigación por goteo que han resultado tan exitosas en Israel, ubicado en una región de escasa humedad y pocas precipitaciones, han tenido poca difusión y  sido relativamente abandonadas desde 1966, con la conquista de las alturas del Golán, donde nacen madres de aguas que irrigan a  Palestina, Jordania, Iraq y parte de Siria. Israel mantiene hidrohegemonía sobre estas aguas y en el 2014 la autoridad israelí de aguas declaró al estado israelí, “libre de escasez de agua”

Anotación Concluyente: ¿Qué hacer?

¿Cómo integrar las informaciones y datos disponibles en una comprensión compleja del flujo sistémico e interactuante de  vida, resiliencia y adaptación? La voluntad, nacional, multinacional y global hacia el pacto mutuamente coercitivo acordado, entre gobiernos-empresas, instituciones, comunidades y su  determinación de cumplirlo pudieran promover la emergencia de grupos y núcleos sociales voluntarios racional y estratégicamente presentes en regiones y geografías de toda la Tierra para colaborar en la observación, monitoreo denuncia y acción ante las prácticas industriales, institucionales gubernamentales y comunitarias contrapuestas a la conservación y limpieza del ambiente, así también como a la captura, levantamiento, procesamiento y transferencia de datos climáticos locales regionales y nacionales, hacia centros dotados de la autonomía, jurisdiccional, política y económica suficiente como para procesar estas informaciones e integrarlas en redes. Los humanos podemos llevar, auxiliados con los nuevos instrumentos portátiles de comunicación texto-vídeo-sonora instantánea, actualmente de uso generalizado y casi universal, a un nuevo nivel los nodos  integradores de un flujo sistémico de sostenibilidad que facilite nuestra adaptabilidad, nuestra convivencia amistosa con los sistemas naturales y sus cambios tanto de sostenibilidad como  climáticos, integrables a las políticas y ejecutabilidades concretas de los organismos e instituciones planificadores de la economía y  de gestión ambiental. Hará falta la introducción de un currículo obligatorio y pactado mundialmente de educación ambiental que  desde los primeros niveles de educación formal sensibilicen a  los educandos en el amor por la naturaleza, en el conocimiento de la fragilidad del medio ambiente y en desarrollo de nuestras capacidades de ayudar a este en nuestra coexistencia.   Aunque descabellado o políticamente inadmisible en el presente, se hará necesario establecer una Autoridad Mundial Ambiental, que alimentada por las redes de observadores independientes y munida de independencia y autonomía presupuestaria   esté  legítimamente investida  del poder para emitir las alertas ambientales tempranas, las recomendaciones e instrucciones correctivas y mitigadoras de los daños al deterioro ambiental a todo país y región del mundo terrestre y las aguas marinas y polos e intervenir de manera efectiva y desfronterizada, ´manu militare´, en extremos casos, para hacer cumplir las medidas coercitivas mutuamente acordadas, destinadas a reducir la vulnerabilidad, incrementar la resiliencia y mantener la sostenibilidad de la nave Tierra.   

Notas Finales para nuestra República Dominicana y la Isla de Santo Domingo.                                                                                                         

Como estado insular en desarrollo, y el agravante de compartir la isla con un país de escasas y limitadas capacidades de gestión institucional y ambiental, la República Dominicana se encuentra en el inescapable desafío de adaptarnos preventivamente y hacer reingeniería ambiental tanto para nosotros como colaborativamente con Haití, con nuestros desechos no biodegradables, nuestros desechos orgánicos, con la repoblación vegetal y protección de nuestras cuencas acuíferas, con el saneamiento de los ríos, con la regulación estricta y supervisada de los desechos, los derivados y desperdicios de la actividad industrial, la sustitución de químicos pesticidas y fertilizantes químico-agresivos por bio pesticidas y fertilizantes ambientalmente amistosos, de los drenajes y horadaciones  indiscriminadas y contaminación de  acuíferos subterráneos, detener  la eliminación de manglares y arrecifes de coral, -insustituibles áreas de transición de gran riqueza biomarina- realizados para ampliar las áreas de esparcimiento turístico, y repoblarlos, incrementar la velocidad de incorporación y entrada de generación de  energía limpia en sus varias modalidades, la mitigación de emisión de gases de la industria y de vehículos, de combustibles fósiles y sustitución programada y parcialmente subsidiada con vehículos híbridos o enteramente impulsados por energía limpia, la vigilancia y conservación de los mares que rodean la isla y en general de la cuenca de El Caribe, la conservación de bosques y especies vegetales y animales. Para ello, al igual que la aspirada agenda mundial propuesta anteriormente, instaurar como parte de ella en nuestro sistema educativo formal, la educación ambiental y las prácticas adaptativas de saneamiento, responsabilidad y solidaridad ambiental. La lista es larga, pero es corto el tiempo de resiliar, de sanar, de conservar, de adaptarnos. Acción ambiental y adaptación son necesarias para legar un país posible a nuestros hijos.

 “El petróleo le cuesta a la naturaleza

  un millón de dólares por galón” (al precio 1957)

  Buckminster Fuller

Debemos asumir como sociedad de individuos gobiernos y naciones lo que el ingeniero, científico, inventor y visionario Richard Buckminster Fuller, considerado uno de los primeros activistas medioambientales, llamó efemeralización, consistente en el principio de “hacer más con menos” reducir y eventualmente erradicar el consumo de los combustibles fósiles,  consciente de los limitados recursos del planeta y la fragilidad de sus ecosistemas. Esto incluye la creación de productos útiles y valiosos con material de desecho, y empleando fuentes de energía, limpia, incrementando la eficiencia del proceso productivo y calidad de vida del quehacer humano, mano a mano con el medio natural y nuestro planeta.

Los humanos también podemos, no solo ser resilientes, sino también  provocar nuestra propia morfogénesis adaptativa y modificar las condiciones iniciales del flujo dinámico social alejándonos de los atractores de bienestar irresponsable, consumo y depredación indiscriminadas, hacia nuevos atractores de bienestar compartido con nuestro entorno local y global.

¡Oh, Tierra! Nuestro único lugar:

Te cantamos, usamos, de ti vivimos

Por ti lloramos, nos maravillamos

con tus impresionantes hermosuras

y  tu extraordinaria vida feraz

Hemos crecido bajo tu sombra

Nos hemos erigido en príncipes

de todo lo viviente y olvidando que

de ti emergimos, una vez crecidos

¡Mordemos ferozmente tu mano

Que nos ha alimentado y acogido!